FERNANDO J. LUMBRERAS
ZZOILO inicia 2026 marcando territorio emocional con Tengo un Plan, el focus track que abre y vertebra su primer álbum de estudio No Soy Un Artista. No es solo una canción: es el eje narrativo de un disco que supone un punto de inflexión en la carrera del artista valenciano, una declaración de intenciones que habla de identidad, propósito y reconstrucción personal desde un lugar más honesto, maduro y consciente.
Tras alcanzar el #1 global con Mon Amour junto a Aitana, Zzoilo ha decidido bajar el ruido externo para escucharse por dentro. En los últimos meses se ha sumergido en una experiencia vital y creativa en México que ha marcado profundamente el ADN del proyecto. Allí, lejos de la urgencia del hit inmediato, el artista ha conectado con la cultura del país desde lo cotidiano: las calles, la gente y, de forma muy especial, la gastronomía, entendida como otro lenguaje emocional. De ese cruce nace No Soy Un Artista, un disco que traza un paralelismo entre los sabores y las canciones como formas universales de contar quiénes somos y de dónde venimos.
Tengo un Plan es la primera parada de ese viaje. Una canción sincera y sin artificios que refleja con claridad el momento vital de Zzoilo: ambición, conciencia de los errores y determinación para seguir adelante. La letra se mueve entre lo íntimo y lo cotidiano, mostrando rutinas, dudas y decisiones, mientras la producción apuesta por la cercanía y la emoción directa, dejando espacio a la voz y al mensaje sin disfraces innecesarios.
A nivel conceptual, No Soy Un Artista se construye como un menú emocional, donde cada canción funciona como un plato distinto dentro de un mismo relato. Música y cocina se entrelazan como lenguajes sensoriales capaces de evocar recuerdos, contar historias y conectar con lo esencial, transformando la experiencia personal del artista en algo compartido y reconocible.
“Este disco nace de escucharme y de permitirme sentir sin intentar encajar en nada. ‘Tengo un Plan’ es el inicio de todo ese proceso”, explica Zzoilo, dejando claro que este trabajo no busca etiquetas ni poses, sino verdad emocional.
Con millones de oyentes mensuales y una comunidad fiel que ha acompañado cada etapa de su trayectoria, Zzoilo regresa en 2026 con una propuesta híbrida, humana y profundamente honesta, que entiende la música como un acto de comunicación sincera. Tengo un Plan no promete respuestas absolutas, pero sí algo mucho más valioso: la valentía de seguir caminando con los ojos abiertos y el corazón en la mano.




