FERNANDO J. LUMBRERAS
La música, cuando nace desde lo más íntimo, tiene la capacidad de convertirse en refugio y espejo. En ese territorio emocional se instala “Ser humano”, el nuevo álbum de Sole Giménez, una obra que trasciende su propio título para convertirse en una declaración de principios: reivindicar la humanidad en tiempos donde lo artificial parece imponerse al latido real. La artista valenciana regresa así al terreno del material inédito con un disco que no solo define lo que somos, sino que también nos invita a preguntarnos cómo estamos siendo.
Tras más de dos décadas de sólida trayectoria en solitario, y después de su emblemática etapa al frente de Presuntos Implicados, Sole vuelve a situar las emociones en el centro de su universo creativo. Los sentimientos, la empatía y la sensibilidad se convierten en el hilo conductor de un trabajo que bebe de lo cotidiano para elevarlo a una dimensión casi poética. “No era algo que estuviera buscando de manera consciente, pero sí que es un latido vital que muchos sentimos”, confiesa la artista, subrayando el carácter casi inevitable de este proyecto.
“Ser humano” supone además un paso adelante tras su último disco de canciones originales, Los hombres sensibles (2017), y da continuidad a su exploración artística iniciada con Mujeres de música. Sin embargo, aquí hay un giro: una mirada más introspectiva y crítica, donde la artista se posiciona frente a la deshumanización creciente de nuestra era digital, defendiendo la autenticidad frente a lo inmediato.
El álbum reúne composiciones de autores fundamentales del panorama musical español como Víctor Manuel, El Kanka, Rozalén o Pedro Guerra junto a Pablo Cebrián, además de incluir creaciones propias de la artista. Entre ellas destaca “La última generación”, interpretada a dúo con Andrés Suárez, una pieza que defiende la artesanía musical frente al avance de la inteligencia artificial, convirtiéndose en uno de los manifiestos más claros del disco.
Grabado entre Madrid y Valencia, el álbum respira cercanía y complicidad. Las producciones de Pablo Cebrián en la capital se entrelazan con el trabajo realizado en Valencia junto a Vicente Sabater, colaborador habitual de la cantante, dando forma a un sonido que oscila entre el Mediterráneo, el jazz, la bossa nova y el bolero. Todo ello envuelto en una interpretación vocal que sigue siendo, décadas después, una de las más reconocibles y elegantes del panorama español.
Lejos de la nostalgia, “Ser humano” es un disco luminoso y necesario, optimista sin renunciar a la profundidad, que conecta con esa necesidad universal de sentirnos comprendidos. Como extensión natural de este trabajo, Sole Giménez emprenderá una gira por las principales ciudades españolas, con una primera parada confirmada el próximo 5 de junio en el Palau de Les Arts de Valencia, un escenario que ya forma parte de su historia reciente.
En un tiempo donde lo inmediato amenaza con diluir lo esencial, Sole Giménez nos recuerda, con delicadeza y firmeza, que ser humano sigue siendo un acto de resistencia.




