FERNANDO J. LUMBRERAS
La música latina pierde hoy a uno de sus pilares más sólidos y combativos. WILLIE COLÓN ha fallecido a los 75 años, dejando tras de sí una herencia sonora que redefinió la salsa, la dotó de identidad urbana y la convirtió en una bandera cultural para millones de latinoamericanos. Con su trombón afilado y su mirada siempre inquieta, Colón no solo hizo bailar al mundo: lo invitó a pensarse.
Nacido en el Bronx neoyorquino, de raíces puertorriqueñas, Willie Colón fue mucho más que un músico: fue productor, activista y cronista de barrio. Desde muy joven entendió que la salsa no era solo ritmo, sino relato. Bajo el amparo de Fania Records, su talento explotó con una fuerza inusitada, transformando la escena latina de los años 70 y convirtiéndose en uno de los nombres esenciales del sello que internacionalizó el género.
Su alianza artística con Héctor Lavoe marcó una época irrepetible. Juntos tejieron discos que hoy son considerados auténticos monumentos de la música popular, donde la marginalidad, el orgullo latino y la crudeza de la calle encontraron una voz poderosa. Colón, siempre inquieto, supo combinar la tradición caribeña con arreglos innovadores, incorporando matices sociales y políticos que ampliaron el horizonte de la salsa.
El trombón de Colón no era solo un instrumento: era un grito. Rebelde, elegante y profundamente latino, su sonido se convirtió en seña de identidad de una generación que encontró en la salsa un refugio y una afirmación cultural. Mientras otros optaban por fórmulas más comerciales, él insistía en explorar, en incomodar, en contar lo que dolía. Esa valentía artística lo convirtió en referente indiscutible.
A lo largo de más de cinco décadas de carrera, Willie Colón colaboró con grandes figuras del panorama latino y expandió su influencia más allá de los escenarios. También incursionó en la política y en causas sociales, defendiendo con firmeza la dignidad y los derechos de la comunidad latina en Estados Unidos. Su figura trascendió la música para convertirse en símbolo de identidad y resistencia cultural.
La noticia de su muerte ha provocado una oleada de mensajes de admiración y tristeza en todo el mundo hispanohablante. Artistas, productores y seguidores coinciden en algo: se va un pionero, pero su legado permanece intacto. Porque cada vez que suene un trombón que hable con rabia y ternura al mismo tiempo, allí estará su espíritu.
Hoy la salsa llora a uno de sus arquitectos más audaces. Pero también celebra una vida que transformó el ritmo en conciencia y el compás en memoria colectiva. WILLIE COLÓN no solo hizo historia: la compuso nota a nota.




