Hay momentos en la historia de un país en los que todo parece empezar a romperse al mismo tiempo. Las palabras dejan de servir para entenderse. La política se convierte en un combate emocional. Los periódicos alimentan el miedo. Las calles hierven de tensión. Y poco a poco, casi sin que nadie sea plenamente consciente, una sociedad entera comienza a caminar hacia el abismo. Eso fue exactamente lo que ocurrió en España durante el llamado segundo bienio de la Segunda República, entre 1933 y 1936. Un periodo marcado por la radicalización, la desconfianza y el choque constante entre dos formas opuestas de entender el país.
Tras los grandes proyectos reformistas impulsados durante los primeros años republicanos, las elecciones de 1933 cambiaron el rumbo de España. La derecha regresó con fuerza, la izquierda se sintió amenazada y el miedo empezó a dominarlo todo. Para unos, era el momento de restaurar el orden y corregir los excesos revolucionarios. Para otros, comenzaba el avance del fascismo y el fin de la República democrática. En medio de aquel clima explosivo estalló la Revolución de Octubre de 1934, uno de los episodios más violentos y decisivos de la historia contemporánea española. Asturias se convirtió en un campo de batalla, Cataluña desafió al Estado y el Ejército empezó a adquirir un protagonismo político que tendría consecuencias enormes en los años siguientes. Esta noche, en Historias de la Historia, vamos a viajar a esos meses oscuros y decisivos en los que España comenzó a fracturarse de manera irreversible.




