FERNANDO J. LUMBRERAS
La música latinoamericana pierde a una de sus voces más comprometidas y entrañables. Piero Antonio Franco De Benedictis, conocido artísticamente como PIERO, ha fallecido este miércoles 7 de octubre a los 81 años en Buenos Aires, dejando tras de sí un legado de canciones que acompañaron las luchas sociales, defendieron la libertad y convirtieron los sentimientos cotidianos en una forma de poesía popular. Su muerte pone fin a una trayectoria de más de cinco décadas durante las que la música fue, para él, mucho más que un oficio: una manera de comprender el mundo y de intentar transformarlo.
El cantautor permanecía ingresado desde hacía varios días en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde, según informó el diario argentino La Nación, se produjo su fallecimiento durante la mañana del miércoles. La noticia fue posteriormente confirmada por su familia a través de las redes sociales oficiales del artista, con un mensaje que resume el afecto que despertó entre varias generaciones: «Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros. Su luz va a seguir brillando en cada rincón donde su música siga llegando». La despedida concluía con unas palabras tan sencillas como conmovedoras: «Buen viaje, querido Piero».
Nacido el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, en la región italiana de Apulia, PIERO encontró en Argentina el territorio donde desarrollar su identidad artística y construir una obra profundamente vinculada a la realidad social latinoamericana. Con el tiempo, su música también estrechó lazos con Colombia, país del que obtuvo la nacionalidad en 1994, durante la presidencia de Ernesto Samper. Su biografía terminó siendo la de un artista que pertenecía a varias tierras, pero cuya verdadera patria parecía encontrarse en las canciones.
Su nombre quedó unido para siempre a «Mi viejo», una de las composiciones más emotivas y reconocibles del repertorio en español. Aquella canción, convertida en un homenaje universal a la figura paterna, consiguió expresar con extraordinaria sencillez el paso del tiempo, la admiración filial y esa ternura que tantas veces permanece escondida detrás de los silencios familiares. Su melodía atravesó fronteras y generaciones hasta convertirse en una pieza imprescindible de la memoria sentimental de millones de oyentes.
Detrás de aquel éxito se encontraba una alianza artística fundamental. En 1968, PIERO conoció al escritor José Tcherkaski, con quien estableció una colaboración creativa que marcaría los años más importantes de su carrera. Juntos desarrollaron un repertorio capaz de combinar la sensibilidad poética con la observación crítica de la sociedad, dando forma a canciones que encontraron un lugar tanto en los escenarios como en la conciencia colectiva.
El reconocimiento llegó pronto. En 1969 obtuvo el primer premio del Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con «Cómo somos», mientras que un año después conquistó el Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro con «Pedro Nadie», convirtiéndose en el primer argentino en conseguir aquel galardón. Eran tiempos de profundas transformaciones políticas y culturales, y su voz comenzaba a ocupar un espacio singular dentro de la canción popular.
Sin embargo, la dimensión de PIERO no puede entenderse únicamente a través de sus éxitos comerciales. Su repertorio fue adquiriendo un carácter cada vez más comprometido con las desigualdades sociales, la defensa de los derechos humanos y el rechazo de la violencia. Canciones como «Para el pueblo lo que es del pueblo», «Los americanos», «Que se vayan ellos» o «Las cosas que pasan» se convirtieron en emblemas de la canción protesta latinoamericana, un movimiento que encontró en la música un vehículo para denunciar las injusticias y reivindicar la dignidad de quienes rara vez tenían voz.
El álbum Coplas de mi país consolidó esa vertiente reivindicativa. Sus composiciones dibujaban una América Latina atravesada por las contradicciones sociales, las aspiraciones democráticas y la esperanza de un futuro diferente. PIERO cantaba desde la cercanía, sin necesidad de recurrir a grandes artificios interpretativos. Su fuerza residía precisamente en esa capacidad para hacer que una reflexión política pareciera una conversación íntima y que una historia cotidiana adquiriese una dimensión universal.
Aquella actitud tuvo consecuencias personales. Entre 1976 y 1981, el cantautor sufrió el exilio de Argentina durante la última dictadura militar, un periodo que marcó profundamente su vida y reforzó su compromiso con la libertad. Sus canciones, consideradas incómodas por su contenido social y político, continuaron circulando y encontrando nuevos públicos fuera de las fronteras argentinas. La distancia de su país no consiguió apagar una voz que había hecho de la resistencia pacífica una de sus principales señas de identidad.
Con el regreso de la democracia, PIERO recuperó una presencia destacada en la escena cultural argentina. Sus actuaciones adquirieron una resonancia especial entre un público que reconocía en aquellas canciones parte de su propia historia. La voz que había acompañado los años de represión regresaba convertida en testimonio de una época y en símbolo de esperanza, mientras nuevas generaciones descubrían un repertorio que conservaba intacta buena parte de su vigencia.
A lo largo de su carrera también dejó composiciones como «Llegando llegaste», «Si vos te vas», «De vez en cuando viene bien dormir» y «Coplas de mi país», títulos que reflejan la amplitud de una propuesta artística en la que convivían la ternura, la ironía, la crítica social y una profunda confianza en el ser humano. Su manera de interpretar, reconocible desde los primeros compases, transmitía la sensación de que cada canción estaba dirigida personalmente a quien la escuchaba.
Su compromiso humanitario tampoco terminó cuando se apagaban las luces de los escenarios. El artista impulsó la Fundación Buenas Ondas, dedicada al desarrollo de iniciativas dirigidas a la infancia, prolongando fuera de la música los valores de solidaridad y convivencia que habían inspirado buena parte de sus composiciones. En 1985 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex, uno de los reconocimientos culturales más importantes de Argentina, como testimonio de su aportación a la música popular.
En el ámbito personal, PIERO fue padre de cuatro hijos. De su primer matrimonio con María Laura Lampreabe nacieron Mariano, fallecido a los cuarenta días de vida, y Juan de Benedictis, actor y músico. Posteriormente, junto a Mariana Schettini, tuvo a Fiorella y Giuliano. Su historia familiar, atravesada también por la pérdida, formó parte de una existencia en la que las emociones humanas ocuparon siempre un lugar central.
La muerte de PIERO a los 81 años deja un vacío en la música de Argentina, Colombia y el conjunto de Latinoamérica. Su trayectoria pertenece a una generación de cantautores que entendió la canción como una herramienta de expresión artística, pero también como un espacio de encuentro, memoria y conciencia social. Sus composiciones sobrevivieron a dictaduras, exilios, cambios políticos y transformaciones culturales porque hablaban de cuestiones que permanecen: el amor, la familia, la justicia, la paz y la dignidad.
Quizá su mayor legado resida precisamente en esa capacidad para reunir dos universos aparentemente distantes: la intimidad de un hijo que contempla envejecer a su padre y la determinación de un pueblo que reclama un futuro más justo. Entre «Mi viejo» y «Para el pueblo lo que es del pueblo» se extiende buena parte del universo artístico de PIERO, un músico que supo convertir la emoción individual en patrimonio colectivo.
Su voz se ha apagado, pero permanece ese extraordinario territorio donde las canciones desafían al tiempo. Allí seguirá viviendo PIERO, en la nostalgia de quienes escuchan «Mi viejo» y recuerdan una ausencia, en las voces que todavía entonan sus himnos de libertad y en la memoria de una América Latina que encontró en sus versos una forma de reconocerse. Porque las canciones que consiguen formar parte de la vida de los demás terminan adquiriendo una existencia propia, mucho más larga que la de quienes las escribieron.




