LILIANA MONTES
La música también puede ser una forma de resistencia cuando el mundo parece haber perdido la capacidad de escuchar. Desde esa convicción, DEPEDRO publica este viernes 23 de octubre «Furia y Calma», un álbum de once canciones en el que Jairo Zavala se enfrenta a las contradicciones de nuestro tiempo con una mirada que oscila entre la indignación y la ternura, entre la necesidad de levantar la voz y la sabiduría de guardar silencio. Grabado en Ciudad de México bajo la producción de Camilo Lara, líder del Instituto Mexicano del Sonido, el disco reúne a músicos de distintas procedencias y cuenta con las colaboraciones de Vivir Quintana, Camila Moreno e Iván Ferreiro.
La pregunta que recorre este nuevo trabajo resulta tan sencilla de formular como difícil de responder: ¿qué hacemos con la furia que provoca contemplar un mundo gobernado demasiadas veces por el cinismo, la indiferencia y la falta de compasión? Zavala no pretende ofrecer soluciones definitivas ni convertir sus canciones en discursos moralizantes. Su respuesta nace de una intuición profundamente humana: la rabia puede convertirse en una fuerza transformadora cuando encuentra el contrapeso de la serenidad, el afecto y la memoria. De esa tensión surge un álbum que observa las heridas del presente sin renunciar a la posibilidad de repararlas.
Para dar forma a estas composiciones, el músico madrileño decidió trasladarse a Ciudad de México, una ciudad donde la convivencia entre la vida y la muerte, la celebración y el duelo, adquiere una dimensión cultural singular. Allí encontró el escenario adecuado para explorar los contrastes que dan sentido al disco. En el texto que acompaña su publicación, Luis Alberto González Arenas describe ese viaje como una salida de la zona de confort hacia un territorio donde los opuestos dejan de excluirse para reconocerse como partes de una misma existencia. La furia necesita de la calma para no consumirse en su propio incendio; la calma necesita de la furia para no confundirse con la resignación.
El encuentro con Camilo Lara resultó decisivo para trasladar esa filosofía al terreno musical. En Soy Sauce Studio, junto a Marco Carrión, Zavala encontró un espacio creativo marcado por el intercambio, la hospitalidad y la libertad de experimentar. La producción permite que las canciones respiren entre las raíces latinoamericanas, las texturas contemporáneas y esa sensibilidad fronteriza que ha definido buena parte de la trayectoria de DEPEDRO. El resultado amplía su universo sonoro sin desprenderse de una identidad construida durante años de viajes, colaboraciones y encuentros musicales.
«Furia y Calma» sucede a «Un Lugar Perfecto», el álbum con el que DEPEDRO obtuvo el reconocimiento al Mejor Álbum de Pop/Rock en los Premios de la Academia de la Música de España 2025, además de una nominación a Mejor Producción Musical en los Premios MIN del mismo año. Aquel trabajo consolidó una etapa de madurez artística que ahora encuentra continuidad en unas composiciones más abiertamente preocupadas por la relación entre el individuo y su entorno.
El recorrido comienza con «De Momento», una canción que reivindica la resistencia cotidiana desde el lenguaje de la música popular. Su invitación a mantener un baile lento pero inquebrantable funciona como declaración de principios de todo el álbum: continuar avanzando, incluso cuando las circunstancias parecen empeñadas en detenernos. Frente a la urgencia permanente y el ruido que domina la conversación pública, Zavala propone recuperar el valor de los pequeños gestos y la perseverancia.
Esa misma sensibilidad atraviesa «Los Tercos», el primer adelanto del disco, compartido con la mexicana Vivir Quintana. La canción encuentra su razón de ser en quienes se resisten a olvidar, a romper los vínculos o a aceptar que la velocidad de nuestro tiempo deba imponerse sobre las relaciones humanas. La participación de Quintana, cuya trayectoria artística está estrechamente vinculada a la canción de compromiso social, refuerza una composición que convierte la obstinación en una virtud: seguir defendiendo aquello que merece ser cuidado.
Con «Va a Llover», DEPEDRO comparte protagonismo con Iván Ferreiro en una pieza construida alrededor del piano, un instrumento poco habitual como eje central de las composiciones de Zavala. La colaboración abre una vía expresiva distinta dentro del álbum y permite que ambas voces dialoguen desde una intimidad que contrasta con otros momentos de mayor intensidad instrumental. Por su parte, Camila Moreno aporta su personalidad vocal a «Su Corazón», completando un conjunto de colaboraciones que enriquecen el carácter transatlántico del proyecto.
Uno de los momentos conceptualmente más significativos llega con la canción que da título al álbum. En «Furia y Calma», Zavala convierte ambas emociones en dos hermanas inseparables que avanzan por la vida acompañándose y contradiciéndose. Una grita cuando la otra susurra; una mueve montañas mientras la otra aguarda el instante oportuno para volver a encender la llama. La imagen encierra una reflexión sobre la complejidad de las emociones humanas y la dificultad de encontrar orientación en medio de tantos mensajes enfrentados. La canción sitúa la contradicción en el centro de nuestra propia naturaleza, recordándonos que incluso los sentimientos aparentemente incompatibles pueden necesitarse mutuamente.
La riqueza instrumental constituye otro de los pilares de esta grabación. Quique Rangel, integrante de Café Tacvba, se encarga del bajo y el contrabajo, mientras que Ian Chang, conocido por su trabajo con Son Lux, aporta la batería y las percusiones. A ellos se suma una sección mexicana de vientos formada por Alejandro González Villaseñor, a la trompeta; Néstor Hernández, a los saxofones tenor y barítono; y Mauricio Sánchez, al trombón. Su participación en «De Momento», «Horizontes», «Furia y Calma» y «Lo Que Hubiera Sido y No Fue» amplía la paleta sonora del disco y acentúa su conexión con distintas tradiciones musicales.
La mezcla ha corrido a cargo de Marco Carrión, mientras que la masterización lleva la firma de Frank «El Médico» Rodríguez. El trabajo colectivo responde a una manera de entender la creación musical como un territorio compartido, donde cada aportación encuentra su lugar sin desdibujar la personalidad del compositor.
La publicación de «Furia y Calma» tendrá una continuación casi inmediata sobre los escenarios. DEPEDRO inaugurará su gira 2026/2027 el próximo martes 27 de octubre con cinco conciertos consecutivos en la Sala Villanos de Madrid, tres de ellos —los correspondientes al 29, 30 y 31 de octubre— con las entradas ya agotadas. Este arranque contará además con una serie de invitados especiales que subrayan el carácter internacional y colaborativo del proyecto.
La primera noche participará la uruguaya Florencia Núñez, mientras que el miércoles 28 será el turno de Pablo Carabajal, también de Uruguay, y la argentina Constanza López Queralt. El jueves 29 estará acompañado por Aaron Rux, procedente de Estados Unidos, y el viernes 30 llegará la propuesta argentina Folklore, con Martín Bruhn, Mono Banegas y Joaquín Galván.
Tras estas cinco actuaciones madrileñas, la gira continuará por Vitoria-Gasteiz, Toledo, Barcelona, Gijón, Vigo, Zaragoza, Santiago de Compostela, Pamplona, Elche, Bilbao, Granada y Málaga, entre otras ciudades. El calendario se prolongará hasta junio de 2027 y todavía quedan nuevas fechas y países por anunciar.
Con este lanzamiento, DEPEDRO reafirma una trayectoria marcada por el diálogo entre culturas y por una concepción de la canción que concede tanta importancia a las palabras como a los paisajes musicales que las sostienen. Su nuevo repertorio nace de la inquietud ante una realidad convulsa, pero encuentra su verdadero sentido en la voluntad de no dejarse arrastrar por ella. La indignación conserva su legitimidad, aunque necesita una dirección; la serenidad ofrece refugio, pero también debe aprender a actuar.
«Furia y Calma» termina proponiendo una forma de resistencia que comienza en nuestra relación con los demás. Porque, cuando la crispación amenaza con convertirse en el idioma universal de una época, quizá uno de los gestos más difíciles y necesarios consista en aprender a sostener la rabia sin perder la ternura.




