LILIANA MONTES
La noche cayó sobre Barcelona como un susurro eléctrico y Caifanes respondió con un rugido cargado de historia. La emblemática banda mexicana inauguró su paso por España con un concierto memorable en la Sala Luz de Gas, donde el público se entregó a un viaje emocional que osciló entre la introspección y la catarsis colectiva. El misticismo, la fuerza escénica y la vigencia de su sonido volvieron a demostrar que el rock en español no entiende de épocas, sino de verdades que resisten el paso del tiempo. Ahora, todas las miradas apuntan a Madrid, donde la Sala But acogerá dos noches consecutivas —26 y 27 de abril— con entradas completamente agotadas, confirmando el fervor intacto que despierta la banda.
El repertorio desplegado fue un recorrido meticuloso por la identidad sonora de Caifanes, arrancando con la atmósfera envolvente de “Hasta que dejes de respirar” y transitando por paisajes emocionales tan diversos como “Debajo de tu piel” o “Miedo”. Uno de los momentos más sobrecogedores llegó con “Antes de que nos olviden”, convertida ya en un himno de memoria colectiva, mientras que “Afuera” desató una ola de energía que transformó la sala en pura euforia. El cierre fue, sencillamente, apoteósico: “La célula que explota” y “La negra Tomasa” encendieron la última llama de un ritual que quedará grabado en la piel del público. Un setlist generoso de 21 canciones que reafirma el legado de una banda que no solo se escucha, se siente.




