Inicio NOTICIAS

ANTONIO JOSÉ presenta en Madrid su nuevo disco

NATASHA CAMPOS

La noche del 27 de febrero en la sala Galileo Galilei tenía algo especial desde antes de empezar. Bastaba acercarse a la cola para sentirlo: expectación, nervios bonitos, ilusión en los ojos. Gente de todas las edades, desde los que le siguen desde sus inicios hasta quienes lo han descubierto en este nuevo capítulo, aguardaban pacientes pese al retraso en la apertura de puertas. Nadie protestaba. Nadie perdía la sonrisa. Era una de esas noches en las que el público ya sabe que va a vivir algo importante.

Dentro, el ambiente se volvió íntimo, casi ritual. La presentación no comenzó con música, sino con magia. Literalmente. Un mago —Pablo, si la memoria no engaña— tomó el escenario para hablar de Antonio José como quien presenta a un héroe de viaje. Habló de oscuridad y luz, de la tierra que nos sostiene, de la fe que a veces nos salva. Y mientras evocaba Córdoba, Palma del Río, las raíces del artista, dejó caer arena entre los dedos, como si estuviera dibujando un mapa emocional.
Después, de un pañuelo rojo, no sacó una flor… sino tres. Un guiño precioso a aquella etapa temprana de Antonio José, cuando cantaba Te traigo flores y empezaba a construir el camino que hoy lo trae hasta aquí.

Cuando por fin apareció en escena, agradecido, cercano, con la emoción muy a flor de piel, el silencio se hizo respetuoso. Antonio José habló de este álbum como quien habla de un viaje que ha cambiado algo por dentro. Dos años y medio de trabajo, de dudas, de heridas y de renacer. Confesó que en algún momento se planteó dejar la música. Que hubo días oscuros. Pero también dijo que este disco tiene “cositas que te enamoran y te salvan”. Y se le notaba. En la voz. En la mirada. En la forma de nombrar a su equipo, a su familia, a su casa, a la persona con la que comparte la vida. Y, sobre todo, a su padre.

Presentó cinco temas, entre ellos Se nos rompieron las alas, agradeciendo especialmente a Pablo Cebrián. Y recordó que el álbum completo, Luz, llegará con 15 canciones que parecen resumir ese tránsito suyo entre la sombra y el brillo.

El final fue tan bonito como el principio. Antonio José anunció que se quedaba un rato más, “para compartir una cervecita fresquita”, dijo entre risas. Y cumplió. Se hizo fotos, saludó uno a uno, dedicó palabras amables a todo el que se acercó.
Porque así es él: bonita voz, y bonita persona.

Una noche luminosa para un disco que, desde el título, ya promete lo que entrega.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad