La Asamblea de Expertos de Irán, el órgano compuesto por clérigos encargado de designar al líder supremo del país, ha anunciado que Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá Alí Jamenei, será el nuevo líder de la República Islámica tras la muerte de su padre en los ataques que desencadenaron la actual guerra en Oriente Próximo.

La decisión llega después de varios días de presiones internas para acelerar el proceso de sucesión y en medio de un clima de fuerte tensión internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había intentado influir para impedir el nombramiento del hijo del líder fallecido, al que calificó como un candidato “inaceptable”. Este domingo volvió a referirse a la elección y aseguró que Mojtaba Jamenei “no durará mucho” en el cargo si no obtiene su “aprobación”.

Desde Teherán, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, rechazó cualquier interferencia extranjera en el proceso. “No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder”, afirmó en respuesta a las declaraciones del mandatario estadounidense.

En paralelo, el conflicto militar continúa ampliándose en la región. Este domingo se confirmó la muerte de un nuevo soldado estadounidense que había resultado gravemente herido el pasado 1 de marzo durante uno de los primeros ataques iraníes en Arabia Saudí. Con esta víctima, ascienden a siete los militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra.

Irán ha extendido además sus ataques a varios países del Golfo donde existen bases militares de Estados Unidos. En las últimas horas ha golpeado instalaciones en Kuwait y Baréin. Las autoridades locales denunciaron que algunos proyectiles alcanzaron infraestructuras civiles, entre ellas plantas desalinizadoras esenciales para el suministro de agua potable en la región. En Arabia Saudí, el impacto de un proyectil en una zona residencial de la provincia de Al Jarj, al sureste de Riad, dejó al menos dos muertos y doce heridos.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, aclaró en un nuevo mensaje que su país no permitirá que fuerzas extranjeras “se apoderen ni de un solo centímetro del suelo iraní”, después de que Washington interpretara como una señal de debilidad sus declaraciones previas sobre limitar los ataques a países vecinos.

En este contexto, el ejército iraní afirmó haber destruido cuatro radares del sistema antimisiles estadounidense THAAD en bases situadas en Irak, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Jordania. Además, la Guardia Revolucionaria advirtió que incrementará sus operaciones militares, con un aumento del 20% en el uso de drones y el despliegue duplicado de misiles estratégicos.

Mientras tanto, Israel ha intensificado su ofensiva en el Líbano. Por primera vez desde el inicio de la escalada, la aviación israelí bombardeó el hotel Ramada del paseo marítimo de Beirut, en un ataque que dejó cinco muertos. Tres de las víctimas fueron identificadas por Israel como miembros de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní.

Según el ejército israelí, en las últimas 24 horas se han llevado a cabo más de cien ataques contra posiciones de Hezbolá en todo el país, incluidos depósitos de armas e instalaciones militares. La campaña aérea iniciada el lunes ha dejado ya 394 muertos en el Líbano, entre ellos 83 niños, según el último balance de las autoridades libanesas.

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