FERNANDO J. LUMBRERAS
La memoria también necesita canciones que la despierten. YOOKO ha encontrado una de ellas en «OLVIDÉ», el sencillo con el que la banda colombiana abre una nueva etapa creativa después de más de una década construyendo un lenguaje propio entre el rock, el folclore y las raíces latinoamericanas. Estrenada el pasado 17 de julio en todas las plataformas digitales, la canción convierte una reflexión sencilla pero poderosa —decir lo que sentimos antes de que sea demasiado tarde— en una pieza luminosa sostenida por la cumbia y por esa vocación de mestizaje que acompaña al grupo desde sus primeros pasos.
Formada en 2013 por los hermanos Andrés, Diego y Juan Pablo Gálvez, YOOKO ha ido dibujando durante estos años una geografía musical en la que caben la ciudad y el campo, la electricidad del rock y la memoria de los instrumentos tradicionales. Su propuesta parte del rock alterlatino y el folk latinoamericano, incorporando elementos como el charango, la mandolina o el ukelele a composiciones de factura contemporánea. No se trata únicamente de añadir instrumentos a una canción, sino de establecer un diálogo entre épocas y territorios, de permitir que los sonidos heredados encuentren una nueva casa dentro de la música actual.
Ese espíritu también está contenido en el propio nombre de la formación. YOOKO significa «tigre» en dialecto yaqui, una referencia que conecta con la idea de fortaleza sobre la que el grupo ha construido parte de su imaginario. El triángulo presente en su identidad visual completa ese concepto a través de tres principios que funcionan casi como una declaración artística: fuerza, origen y transformación. Tres palabras que encuentran ahora una nueva expresión en «OLVIDÉ».
La canción nace de una sensación reconocible: la velocidad cotidiana puede terminar sepultando aquello que verdaderamente importa. Las obligaciones, las prisas y la rutina ocupan tanto espacio que a veces las palabras esenciales quedan pendientes. «OLVIDÉ» propone detener ese reloj y recuperar la necesidad de expresar el amor y los sentimientos mientras todavía existe la oportunidad de hacerlo. YOOKO transforma así una experiencia universal en una composición cercana que evita la solemnidad y encuentra en el movimiento y el ritmo otra manera de hablar de las emociones.
La cumbia constituye la columna vertebral del sencillo, aunque la banda vuelve a llevarla hacia su particular territorio alterlatino. El charango reaparece como una de las señas reconocibles de su universo musical, mientras que el acordeón se incorpora por primera vez a una producción de YOOKO, ampliando la paleta sonora de la agrupación. El resultado conserva la conexión con sus raíces mientras abre puertas hacia nuevas texturas, con una combinación concebida para hacer convivir la emoción de la letra con una pulsación fresca y contagiosa.
«OLVIDÉ» representa también una evolución dentro de la trayectoria de YOOKO. Después de más de diez años de recorrido, la banda parece interesada no tanto en abandonar lo construido como en ensanchar sus fronteras. El nuevo sencillo mantiene los elementos que han definido su personalidad, pero introduce otros colores y posibilidades musicales, demostrando que la fidelidad a una identidad no tiene por qué significar permanecer inmóvil.
Esa búsqueda tendrá además continuidad fuera de Colombia. El lanzamiento está acompañado por una estrategia de promoción internacional y una serie de presentaciones en Europa, un movimiento con el que YOOKO pretende llevar su propuesta ante nuevas audiencias y ampliar el recorrido de esta nueva etapa. Para una formación cuya música siempre ha funcionado como puente entre lugares, tradiciones y sensibilidades, cruzar el Atlántico parece una prolongación natural de ese viaje.
Con «OLVIDÉ», YOOKO vuelve a mirar hacia las raíces latinoamericanas sin convertirlas en una pieza de museo. Las hace caminar, bailar y mezclarse con el presente. Entre el charango y el acordeón, entre la cumbia y el pulso alterlatino, la banda colombiana recuerda que avanzar también puede significar regresar por un instante a aquello que dejamos atrás. Porque algunas cosas se olvidan por falta de memoria; otras, simplemente, porque la vida corre demasiado deprisa.




