Argentina demostró que no entiende de partidos intrascendentes. Con la clasificación encarrilada y un once repleto de rotaciones, la selección de Lionel Scaloni derrotó con claridad por 3-1 a Jordania en Dallas, confirmando que mantiene intacta su competitividad incluso cuando reserva a sus principales figuras. Y cuando el encuentro parecía resuelto, apareció Lionel Messi para recordar por qué sigue siendo el gran referente del torneo.
La Albiceleste monopolizó el juego desde el primer minuto. Con un 73,3% de posesión, 800 pases completados y un 92% de precisión en la circulación, Argentina controló todas las fases del encuentro frente a una Jordania que apenas pudo resistir el constante dominio sudamericano. Las estadísticas reflejaron esa superioridad, con 2,13 goles esperados (xG) y 12 remates, más del doble que su rival.
Las principales miradas estaban puestas en Julián Álvarez y Nico Paz. Sin embargo, ninguno terminó siendo el gran protagonista. El delantero del Manchester City firmó un partido discreto, lejos de su mejor nivel y sin apenas incidencia ofensiva, mientras que Nico Paz dejó destellos de su enorme calidad, mostrando personalidad, buena conducción y una prometedora capacidad para romper líneas.
El marcador lo abrió Giovani Lo Celso con una brillante falta directa desde la frontal que sorprendió al guardameta Yazeed, demasiado descubierto en su palo. Poco después, Lautaro Martínez amplió la ventaja desde el punto de penalti tras una falta sobre Senesi, firmando así su primer gol en una Copa del Mundo.
Con el partido prácticamente decidido, Jordania encontró un momento para la historia. Al Taamari recortó distancias con el primer gol mundialista de su selección justo cuando Messi esperaba en la banda para ingresar al terreno de juego. El estadio recibió al capitán argentino con una ovación ensordecedora.
Y Messi, fiel a su costumbre, no tardó en responder. Apenas necesitó una falta al borde del área para firmar el 3-1 definitivo con otro lanzamiento magistral, ajustado al poste e imposible para el portero. Fue su sexto gol del campeonato y el decimonoveno de su carrera en los Mundiales, una nueva demostración de que incluso dosificando esfuerzos sigue siendo capaz de acaparar todos los focos. Argentina cerró la fase con otra victoria convincente y la sensación de que dispone de recursos de sobra para afrontar con garantías el inicio de las eliminatorias.



