LILIANA MONTES
Talleres Molina vuelve a levantar la persiana del taller y a arrancar motores para seguir girando por España durante los primeros meses de 2026, fieles a su particular forma de entender la música: rápida, directa, sin florituras y con olor a calle. Palma de Mallorca, Guadalajara, Madrid, Zamora, Bilbao y Burgos forman, por ahora, el mapa de una ruta que se mueve entre salas, cercanía y canciones que no superan los tres minutos… porque aquí no sobra ni una tuerca.
La Gira Talleres Molina – Allegro ma non troppo arranca el sábado 10 de enero en Palma de Mallorca (Sala La Movida), continúa el 5 de febrero en Guadalajara (Sala Monkey Man), el viernes 6 de febrero en Madrid (Sala Siroco) y el 7 de febrero en Zamora (Avalon Café), para cerrar este tramo el viernes 20 de febrero en Bilbao (Sala Azkena) y el 21 de febrero en Burgos, con sala aún por confirmar. Conciertos concisos, intensos y con una duración máxima de 58 minutos, porque así lo dicta la filosofía del taller: entrar, arreglar lo que haga falta y salir rodando.
Detrás del mono azul —customizado con cariño y memoria obrera— están Julio Molina, Gabi Marcos y Nando Ros, tres mallorquines que en septiembre de 2023 decidieron volver al origen, a esa sensación de montar un grupo con quince años, pero con canas, experiencia y una mirada irónica sobre la industria. Nada de solos eternos ni alardes técnicos, solo canciones que funcionan como soluciones rápidas a los problemas musicales de hoy, hechas para compartirse y disfrutarse en directo, que es —según ellos— lo único que importa.
Todo en Talleres Molina responde a un imaginario coherente y profundamente humano: notas de prensa escritas a máquina en papel rosa de facturas, una maqueta en cassette con apenas veinte copias inútiles y una promo narrada como si fuera un documental de National Geographic. Pero que nadie se confunda: esto no es un grupo estético. Su mayor valor es la música, capaz de condensar en tres minutos una vida entera de influencias, escondidas con pudor y oficio, como quien pasa de puntillas con las manos manchadas de grasa.
Entre concierto y concierto, seguirán cambiando neumáticos, embragues y distribuciones, bajando al parque a dar de comer a las palomas y recordando a clientes e interesados que los encargos se aceptan con 30 días de antelación y un 50% por adelantado. También avisan, con ese humor seco que les define, que el 27 de noviembre de 2027 a las 23:30 h cesarán su actividad profesional de forma irrevocable, dejando tras de sí un comportamiento ético, respetuoso y ejemplar.
Habrá bandas más jóvenes, más ruidosas o más guapas. Pero como Talleres Molina, no.




