FERNANDO J. LUMBRERAS
Trece años separan la última despedida de STATUAS D SAL de este nuevo comienzo. Trece años en los que sus canciones quedaron suspendidas en el recuerdo de quienes las escucharon por primera vez, mientras sus integrantes recorrían otros caminos, lejos de los escenarios que habían compartido. Ahora, las guitarras vuelven a reclamar su sitio, los viejos compañeros recuperan el pulso de una historia interrumpida y el rock ibicenco asiste al regreso de uno de sus nombres más representativos. «Un día es un día», su nuevo sencillo acompañado de videoclip, pone música a un reencuentro que tendrá continuidad con la publicación de «Desde la otra orilla», prevista para la primavera de 2027.
El título del álbum parece escrito desde la distancia que imponen los años. En esa otra orilla permanecen las canciones de juventud, los escenarios conquistados, las noches de carretera y una forma de entender la música que fue madurando al mismo tiempo que sus protagonistas. David Serra, Omar Gisbert, Joan Barbé, Juanma Redondo y Fernando Hormigo han decidido volver sobre sus propias composiciones, no para reproducir fielmente lo que fueron, sino para descubrir qué pueden contar ahora aquellas melodías. El nuevo trabajo recuperará algunas de las piezas más significativas de su repertorio, reinterpretadas desde la perspectiva actual de los cinco músicos.
La aventura comenzó en la Ibiza de principios de los noventa, cuando la isla consolidaba su condición de capital internacional de la música electrónica, pero conservaba una escena de rock que crecía al margen de los grandes circuitos turísticos. STATUAS D SAL encontraron allí el terreno sobre el que levantar una identidad propia, alimentada por la energía del directo y por la determinación de llevar sus canciones más allá del Mediterráneo. En 1995 ganaron el concurso nacional Imaginarock y participaron en el Doctor Music Festival, dos hitos que contribuyeron a proyectar su nombre en el panorama musical español.
Su trayectoria también estuvo marcada por una temprana disposición a explorar los cambios que comenzaban a transformar la industria discográfica. En 2007 publicaron «Pies Dulces», editado por Sony BMG, un álbum que se adelantó a los hábitos de consumo que terminarían imponiéndose años después. El disco apareció exclusivamente en formato digital, una decisión poco frecuente en el mercado español de entonces, todavía dominado por el soporte físico. Aquella iniciativa situó al grupo entre los pioneros de una transición tecnológica que acabaría modificando para siempre la relación entre los artistas, sus grabaciones y el público.
El recorrido se detuvo en 2013. Un concierto ante más de 5.000 personas puso fin a aquella etapa, dejando tras de sí una trayectoria que había conseguido llevar el rock nacido en Ibiza a escenarios de todo el país. La despedida cerraba un capítulo importante para sus integrantes, aunque también dejaba una colección de canciones cuya existencia ya no dependía de la continuidad del grupo. Durante los años siguientes, STATUAS D SAL permanecieron alejados de la actividad conjunta, hasta que la posibilidad de recuperar aquel proyecto volvió a tomar forma.
El reciente paso de la banda por Sonorama Ibiza ha supuesto el primer reencuentro con el público en esta nueva etapa. Sobre el escenario volvieron a coincidir los cinco músicos, recuperando una complicidad artística que había permanecido en suspenso durante más de una década. La actuación anticipó el proyecto que ahora comienza a desplegarse y que encontrará en «Desde la otra orilla» su principal expresión discográfica.
La publicación del álbum vendrá acompañada de una gira por España en 2027, con cuatro actuaciones confirmadas hasta el momento. El recorrido comenzará el 30 de abril en la sala Moby Dick de Madrid, continuará el 8 de mayo en la Sala Zeta de Zaragoza y llegará el 14 de mayo a Razzmatazz 3 de Barcelona. La cuarta cita anunciada tendrá lugar el 22 de mayo en la Sala Riff de Granada. Cuatro ciudades que permitirán a STATUAS D SAL recuperar el contacto con sus antiguos seguidores y presentar su repertorio ante una generación que quizá descubra ahora, por primera vez, su música.
La elección de revisar sus propias canciones concede a este regreso un interés que trasciende el reencuentro sentimental. Volver a interpretar una composición escrita décadas atrás obliga a enfrentarse a la persona que la creó, a reconocer sus certezas y sus contradicciones, a escuchar de otra manera palabras que entonces parecían definitivas. «Desde la otra orilla» nace precisamente de esa distancia entre el impulso de la juventud y la perspectiva que concede la experiencia, un territorio donde las canciones pueden adquirir nuevos significados sin perder las emociones que les dieron origen.
Con «Un día es un día», STATUAS D SAL abren así un capítulo que parecía definitivamente cerrado. La banda recupera su historia sin convertirla en una reliquia y prepara su regreso a las salas con el propósito de devolver sus canciones al lugar para el que fueron concebidas: el escenario. Allí donde la música deja de pertenecer exclusivamente a quienes la escribieron y vuelve a encontrarse con las vidas de quienes la escuchan.
Trece años después, STATUAS D SAL vuelven a tocar juntos. Las canciones han esperado todo este tiempo. Ahora les corresponde a ellas contar cuánto han cambiado sus autores.




