SOFIA MONROY abre una grieta entre el pop latino y la introspección con “Luna” y “Tiempo”

LILIANA MONTES

A veces una canción no nace para cerrar una herida, sino para mirarla de frente. SOFIA MONROY, artista sueco-mexicana y nominada a Mejor Nuevo Artista en los Latin GRAMMY 2026, continúa desvelando las coordenadas emocionales de su segundo álbum con la publicación simultánea de “Luna” y “Tiempo”, dos canciones que desplazan su música hacia territorios más alternativos, íntimos y atmosféricos.

Los nuevos temas funcionan casi como dos habitaciones comunicadas dentro de una misma historia. Comparten introspección, una producción que se distancia parcialmente de la latinidad más inmediata de sus anteriores sencillos y, sobre todo, una mirada sobre el amor cuando ya no basta con preguntarse quién tuvo la culpa. Monroy prefiere adentrarse en un terreno mucho más incómodo: el de las distintas versiones de una relación y las verdades que cada persona construye mientras la vive.

“Luna” representa uno de los momentos más singulares de esta nueva etapa. La canción comienza prácticamente desnuda, dejando que una voz procesada mediante vocoder rompa el silencio y conduzca al oyente hacia una pieza que se mueve entre la confesión y el poema musicalizado. En directo ya se ha convertido en uno de los momentos más llamativos de sus conciertos, precisamente por esa capacidad de alterar de golpe la temperatura del escenario.

Pero detrás de su arquitectura sonora existe una rendición emocional. “Luna” habla del instante en el que continuar luchando contra determinados pensamientos deja de tener sentido. Es la conciencia de que ha llegado el momento de marcharse, pero también de reconocer la propia responsabilidad en aquello que se rompe. Monroy convierte así la despedida en algo más complejo que una acusación y se observa a sí misma dentro del naufragio.

La propia cantante resume ese descubrimiento desde una frase especialmente reveladora: “Aquí también, justo en esta canción, es donde descubrí que me convertí, a mi propia manera, en un hombre triste”. Una idea que conecta directamente con uno de los grandes ejes conceptuales de su próximo trabajo: explorar qué significa contemplar una relación desde lugares diferentes y cómo incluso la identidad puede transformarse dependiendo del espejo desde el que uno se observe.

“Tiempo” aparece como la canción hermana de “Luna”. Ambas comparten un paisaje sonoro más alternativo y reflexivo que el presentado en los primeros adelantos del álbum. Frente a canciones anteriores de mayor pulso latino, estos dos lanzamientos rebajan las luces y dejan espacio para la duda, la memoria y las preguntas que sobreviven cuando una historia sentimental termina.

Ese contraste empieza a dibujar un disco deliberadamente heterogéneo. Antes llegaron “Pegadito” —que ha superado el medio millón de reproducciones en Spotify—, “No Era de Oro”, “Últimas Palabras” y “Me Intoxiqué Contigo”, canciones que mostraban otras caras de una propuesta donde conviven ritmo, cadencia latina y una escritura que esconde más de lo que revela en una primera escucha.

El verdadero hilo conductor del próximo álbum estará precisamente en las perspectivas. El proyecto parte de una relación sentimental pasada de la artista, pero evita construir una historia dividida entre víctimas y culpables. Su intención es preguntarse hasta qué punto puede existir una única verdad cuando dos personas recuerdan de manera diferente aquello que vivieron juntas.

“Una misma historia puede cambiar dependiendo de quién la mira”, explica Monroy al presentar el concepto. Desde esa premisa, el disco plantea una pregunta que parece atravesar cada canción: ¿pueden coexistir varias versiones de una misma historia sin que necesariamente una tenga que destruir a la otra? La respuesta, por ahora, permanece suspendida entre las canciones.

La artista está mostrando además el proceso de construcción del proyecto a través de la serie audiovisual In the Making of an Album, publicada en YouTube. Las piezas permiten entrar en el estudio y seguir la evolución creativa del disco, pero también acompañan a Monroy durante algunos de los momentos que han marcado su crecimiento internacional, entre ellos su primer concierto en Reino Unido durante SXSW London 2026 y su actuación en Brilliant Minds 2026 en Estocolmo.

Con “Luna” y “Tiempo”, SOFIA MONROY no se limita a presentar dos nuevas canciones: amplía el lenguaje de un álbum que parece interesado en las zonas grises de los sentimientos. Allí donde una ruptura puede tener dos recuerdos, dos culpabilidades y quizá dos verdades, la cantante encuentra materia para escribir. Y mientras el segundo disco continúa tomando forma, esas distintas versiones de una misma historia comienzan, canción a canción, a encontrarse.

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