LILIANA MONTES
Hay discos que nacen como un plan de marketing y otros que nacen como un susurro del alma. “Un Poquito Más”, el nuevo trabajo de SEBAS GARRETA, pertenece con total certeza a los segundos. Este segundo álbum del cantautor mallorquín no solo suena a bachata, suena a verdad, a ese tipo de verdad que duele, que emociona y que abraza. Nueve canciones —ocho bachatas y un merengue— componen una obra íntima y potente, tejida con hilos de memoria, dolor, gratitud y celebración.
El título del álbum es una dedicatoria directa y desgarradora: “Un Poquito Más” es un homenaje a Hilda Siverio, amiga del artista y símbolo de lucha, quien le enseñó a resistir incluso cuando el cuerpo no puede más. De esa lección de vida brota un disco donde no hay espacio para el artificio: la emoción es real, la herida está abierta, pero también lo está el corazón.
Musicalmente, el álbum da un paso adelante sin perder el rumbo. SEBAS GARRETA vuelve a apoyarse en la bachata moderna, pero esta vez con una madurez sonora y narrativa que lo distingue. La producción, a cargo de Dímelo Cupido, Dave Aguilar y Christopher Alva, tiene el equilibrio justo entre elegancia y cercanía. Entre los temas, destaca “Tiempo Limitado”, una canción que parece escrita en la última página de un diario personal y que, por su sensibilidad, ya se perfila como favorita entre sus fans.
Este lanzamiento llega después del notable debut con “Estaba Escrito”, un disco que sorprendió por su fusión de bachata con flamenco y urbano y que puso a Garreta en el radar internacional. Pero si aquel álbum era una carta de presentación, este es un manifiesto emocional. “Un Poquito Más” confirma que no estamos ante una promesa, sino ante un artista en plena consolidación.
Desde Madrid hasta Buenos Aires, pasando por Ciudad de México y Barcelona, Sebas ha ido encontrando no solo públicos entregados, sino también su propia voz. Una voz que ha aprendido a cantar desde el duelo, la nostalgia, el amor profundo y esa resiliencia que no se compra en estudios ni en conservatorios.
La historia de SEBAS GARRETA no es solo la de un músico que decidió dejarlo todo con mil euros en el bolsillo y mudarse a Madrid. Es la historia de un hombre que abrazó un género como quien abraza su infancia, que hizo de la bachata una forma de contar su vida sin filtros y que ha decidido que cada canción suya será, como decía Hilda, una forma de dar “un poquito más”.
Con 28 años, SEBAS GARRETA no solo está escribiendo su carrera: está escribiendo una nueva página para la bachata hecha en español desde este lado del Atlántico. Y lo está haciendo sin disfraces, con el alma al aire y un micrófono como única armadura.




