LILIANA MONTES
SAMURAÏ ya ha elegido el nombre del próximo capítulo de su historia. «Amarre» será el segundo álbum de estudio de la cantante y compositora madrileña Aroa Lorente, un trabajo previsto para la próxima primavera con el que la artista abre una etapa especialmente ambiciosa de su trayectoria. Después de sus primeros EPs y de El Silencio del Ruido, su debut en largo, la madrileña vuelve a convertir la canción en territorio narrativo: un lugar donde escribir no consiste únicamente en contar lo vivido, sino también en inventar símbolos para comprenderlo.
El anuncio encuentra a SAMURAÏ en plena expansión artística. Tras consolidar su presencia en España y estrechar su vínculo con los escenarios, la cantante comienza también a extender su música hacia Latinoamérica, mientras perfila un universo creativo cada vez más reconocible. Si hasta ahora la emoción y la escritura habían sido dos de los pilares de su obra, Amarre parece dispuesto a llevar esa vocación narrativa un paso más allá.
El nuevo disco se adentra en el imaginario de los arcanos del tarot, la magia, las brujas y la fantasía, pero evita mirar ese territorio desde la oscuridad más previsible. SAMURAÏ lo lleva hacia un espacio luminoso y contemporáneo, convirtiéndolo en el hilo invisible que irá uniendo las canciones que presentará durante los próximos meses. Cada lanzamiento funcionará así como una pieza de una historia mayor, como una carta que solo revela todo su significado cuando aparece junto a las demás.
La propia artista ha descrito Amarre como doce canciones escritas «en tiempos de tormenta» y terminadas cuando finalmente llegó la calma. Una imagen que adelanta buena parte de la temperatura emocional del álbum. En su presentación, SAMURAÏ habla de canciones que funcionan como luciérnagas capaces de guiarla cuando se pierde y de otras convertidas en fábulas cuya moraleja todavía continúa buscando.
También aparece la escritura como refugio, pero no como un refugio cómodo. La madrileña reconoce la dificultad de enfrentarse al papel en blanco cuando existe una necesidad casi física de escribir y, al mismo tiempo, el peso de todo aquello que pugna por salir. La composición vuelve a presentarse como una de sus formas más íntimas de reconocerse, ese instante en el que la artista desaparece y queda solamente Aroa Lorente frente a sus propias palabras.
Esa mirada parece marcar además una transformación respecto a etapas anteriores. Después de escribir desde la pena, Amarre levanta la vista y comienza a descubrir aquello que siempre estuvo alrededor, aunque permaneciera fuera de foco. Incluso las amenazas encuentran una representación poética en esas «sombras en el suelo de las aves de presa» que menciona la cantante. No se trata tanto de abandonar la oscuridad como de aprender a distinguir sus formas cuando vuelve la luz.
La primera puerta hacia este nuevo universo se abrirá este viernes con «La Fábula», primer adelanto del álbum y una canción concebida como un golpe sobre la mesa en el terreno sonoro. El tema aborda una historia de traición, venganza y consecuencias, bajo una premisa tan antigua como las propias fábulas: quien hiere primero puede terminar condenado a convivir para siempre con aquello que provocó.
Con Amarre, SAMURAÏ parece dispuesta a transformar sus canciones en pequeños hechizos narrativos. Doce piezas nacidas entre tormentas, mañanas de rocío, cartas de tarot, criaturas imaginadas y heridas reales. La próxima primavera llegará el disco; antes comenzará el ritual. Y la primera carta sobre la mesa se llama «La Fábula».




