FERNANDO J. LUMBRERAS
RUSLANA vuelve a colocarse en el centro del relato pop nacional con “las guapas no morimos de verdad”, el primer single de su próximo EP Catarsis, que verá la luz el próximo mes de febrero. No es solo un lanzamiento: es una declaración de intenciones, un punto de inflexión creativo que marca el inicio de una etapa más consciente, más valiente y profundamente conectada con su identidad artística. Desde el primer verso, la canción respira cambio, madurez y una necesidad urgente de decir lo que importa.
El tema se construye como una reflexión generacional sobre la huella que dejamos, sobre el deseo casi íntimo de trascender a través de lo que hacemos y de cómo queremos ser recordadas. RUSLANA pone voz a una pregunta que atraviesa a toda una generación: qué permanece cuando todo parece efímero. Con un mensaje de afirmación personal, identidad y permanencia, la artista convierte la fragilidad en fuerza y la duda en impulso creativo, firmando una letra que conecta desde lo emocional sin caer en artificios.
En lo sonoro, RUSLANA muestra una evolución clara y decidida. El pop-rock que ha definido su trayectoria se expande ahora hacia territorios electrónicos, con una producción más envolvente que amplifica la intensidad emocional del tema. Todo apunta a que Catarsis será un trabajo cohesionado, pensado como un viaje interior donde cada canción funcione como una pieza necesaria del todo. Este primer adelanto deja claro que la artista ha encontrado un lenguaje propio desde el que explorar nuevas formas de expresión sin perder autenticidad.
El videoclip refuerza y completa este nuevo capítulo creativo con una propuesta visual honesta y poderosa. A través del movimiento, el cuerpo y la coreografía, RUSLANA despliega sus distintas facetas artísticas en una interpretación intensa y cargada de simbolismo. La danza adquiere un peso central como herramienta narrativa, convirtiéndose en un vehículo emocional que acompaña y amplifica el mensaje de la canción. No hay impostura: hay verdad, presencia y una entrega total al relato.
Con “las guapas no morimos de verdad”, RUSLANA da el primer paso hacia Catarsis, un proyecto que se perfila como el más personal, honesto e intenso de su carrera hasta la fecha. Un inicio firme para una nueva era creativa que promete dejar huella y confirmar que, cuando la música nace de la necesidad de expresarse, el impacto trasciende el tiempo.




