LILIANA MONTES
La noche madrileña se tiñó de un fulgor casi hipnótico cuando OZUNA y BEÉLE estrenaron mundialmente Stendhal, su primer álbum conjunto, ante un Florida Park abarrotado y vibrante. Madrid, siempre despierta para el arte que late y desborda, se convirtió en un templo urbano donde la música encontró su rito más luminoso. Allí, bajo la bóveda iluminada del Retiro, múltiples personalidades de la cultura, la televisión, la moda y el universo digital asistieron a un acontecimiento que desbordó lo estrictamente musical para transformarse en una experiencia sensorial.
El recinto, lleno hasta el último aliento, coreó con fervor los temas del nuevo trabajo, desde la pegadiza Enemigos hasta el irresistible Pikito, pasando por Alé —convertida ya en himno futbolero— para desembocar en un final apoteósico con Te Culié. Fue entonces cuando el público estalló: Las Ketchup, mitificado icono pop, subieron al escenario para acompañar a los artistas en el tema que rinde un guiño lúdico y festivo al fenómeno global Aserejé. Ese instante, casi suspendido en la memoria colectiva, condensó el propósito del álbum: celebrar la música como un lugar donde las generaciones se encuentran y el pasado dialoga con un presente vibrante.
Entre los asistentes se dejaron ver figuras como Rocío Flores, Gloria Camila o Jessica Bueno, además de creadores de contenido e influencers que no quisieron perderse la presentación más comentada de la temporada. La atmósfera, marcada por un brillo casi eléctrico, parecía susurrar que algo nuevo estaba a punto de instalarse en el panorama latino.
Y así fue. Porque Stendhal, disponible desde hoy en todas las plataformas, es mucho más que un álbum: es un viaje emocional que reimagina el sonido urbano desde los ritmos afrobeats, afrocaribeños y la world music, filtrándolos a través de una narrativa sensorial inspirada en el Síndrome de Stendhal, donde el arte excede lo racional y golpea directamente a los sentidos. El resultado: un proyecto de 14 canciones que consolida la alianza artística entre OZUNA y BEÉLE y abre un camino creativo insospechado para ambos.
La obra despliega guiños muy estudiados a la memoria musical latina sin caer en la nostalgia. Alé respira elementos del clásico merengue Carnaval (Baile en la Calle) de Fernando Villalona; Enemigos hunde sus raíces en Los Infieles de Aventura; Te Culié juega con el ADN de Aserejé; y Antes de Irme acaricia la melodía de Ilarié, aquel icónico canto infantil de Xuxa. Son homenajes mínimos, delicados, integrados con tal precisión que amplifican la dimensión cultural del álbum sin restarle actualidad ni frescura.
El proceso creativo, desarrollado entre febrero y abril de 2025, convocó a un impresionante elenco de productores como Flambo, Ovy On The Drums, Legazzy, Yazid, Dynell, Golden, Daramola, Hake o Ríos. La ingeniería corrió a cargo de referentes internacionales como Roberto “Mr. Earcandy” Vázquez, Mosty, Ricardo Sangiao y el galardonado Jordan “DJ Swivel” Young. En composición participaron múltiples plumas, desde Diego León Vélez hasta Zaider, Daniel Guerrero Ramos o Joan M. Ubinas, sumando miradas que enriquecen la paleta sonora del disco.
En palabras del propio OZUNA, “este proyecto nació de una conexión real en el estudio… STENDHAL es un viaje que hicimos juntos para regalarle a la gente música que se siente”. BEÉLE, por su parte, lo resume como un proceso natural, impulsivo y profundamente emocional: “Queremos que todos sientan la energía y el corazón que pusimos en este álbum”.
Y así, entre luces, vítores y una ciudad entregada, Stendhal se alzó anoche como un manifiesto musical que palpita con la fuerza de lo auténtico: una obra que abraza el riesgo, que respira futuro y que confirma la madurez creativa de dos artistas llamados a seguir marcando el pulso del sonido latino global.




