FERNANDO J. LUMBRERAS
El universo creativo de O’CRISTO, alter ego del músico Cristóbal Colom —conocido también por su trayectoria en proyectos como Modelo de Respuesta Polar y Mañana—, se abre ahora a un nuevo capítulo con el lanzamiento de Un cantautor debe morir, un álbum debut tan provocador como honesto que plantea una reflexión profunda sobre la identidad artística y el lugar del cantautor en el presente. Producido mano a mano con TURIAN BOY y enriquecido con colaboraciones de Vera Fauna y LaTorre, el disco se presenta como un ejercicio de reinvención que pone en jaque al propio personaje que el artista ha construido a lo largo de su carrera.
En este trabajo, O’CRISTO muta hacia una lírica más directa y visceral, apoyada en guitarras eléctricas y grooves orgánicos que expanden su universo sonoro sin renunciar a su sello poético y urbano. La propuesta se mueve con naturalidad entre la introspección emocional y la mirada crítica, dibujando un retrato del artista contemporáneo que no teme cuestionarse a sí mismo. El resultado es un disco que respira autenticidad y riesgo, una obra que se atreve a desarmar el mito del cantautor mientras lo reconstruye desde nuevas coordenadas.
Las canciones del álbum exploran distintas facetas de la experiencia humana. El amor duradero y sus contradicciones aparece en temas como Se marchita, Nuevo firmamento, Conmigo y contra mí o M.O., donde el artista aborda los vínculos afectivos desde una perspectiva madura y honesta. En paralelo, piezas como La buena estrella o Malagueña derrotada reflexionan sobre el compromiso artístico y la relación con la creación, revelando la tensión constante entre vocación, ego y búsqueda de sentido.
El disco también abre espacios para la reflexión sobre el tiempo y la sociedad contemporánea. En Subir las apuestas, O’CRISTO medita sobre el paso del tiempo y la necesidad de reinventarse; mientras que Deshacer el mundo introduce una mirada crítica marcada por el desengaño político. Por su parte, La luna y el dedo aborda uno de los grandes dilemas de nuestra época: la pérdida de conexiones profundas en un mundo saturado de información y estímulos.
Musicalmente, Un cantautor debe morir se nutre de una rica constelación de influencias. Desde el indie rock americano de Unknown Mortal Orchestra o Mk.gee hasta el folk alternativo de Wilco y Bon Iver, pasando por la tradición de los cantautores latinoamericanos como Silvio Rodríguez o Jorge Drexler. A ello se suma la herencia de la escena andaluza con nombres como Kiko Veneno o Los Planetas, junto a la sensibilidad generacional de artistas contemporáneos como Guitarricadelafuente o Pablopablo. El resultado es un mosaico sonoro que dialoga con distintas tradiciones mientras mantiene una identidad propia.
El lanzamiento del álbum vendrá acompañado por sus primeras presentaciones en directo. O’CRISTO comenzará a defender estas nuevas canciones sobre el escenario el próximo 27 de marzo en la Sala Malandar de Sevilla, para continuar el 11 de abril en la Sala Clamores de Madrid, en lo que promete ser el inicio de una gira con más fechas aún por anunciar.
Con Un cantautor debe morir, O’CRISTO firma un debut que no solo introduce una nueva etapa en su trayectoria, sino que también plantea una pregunta incómoda y necesaria: qué significa ser cantautor en el siglo XXI. Entre guitarras eléctricas, poesía urbana y una mirada crítica hacia el propio oficio, el artista abre una grieta por la que se cuelan la duda, la belleza y la reinvención.




