Muere DIEGO DE MORÓN, leyenda de la guitarra flamenca, a los 78 años

FERNANDO J. LUMBRERAS

El mundo del flamenco llora la muerte de DIEGO TORRES AMAYA, conocido artísticamente como DIEGO DE MORÓN, figura imprescindible de la guitarra flamenca, fallecido a los 78 años. La noticia fue confirmada por el alcalde de su localidad natal, Morón de la Frontera (Sevilla), Juanma Rodríguez, quien decretó un día de luto oficial en memoria del artista. “Hoy Morón y el mundo del flamenco están de luto por la dolorosa partida de Diego Torres Amaya, ‘Diego de Morón’”, expresó el regidor en sus redes sociales, recordando que el guitarrista era “miembro de una dinastía flamenca sin parangón, hijo del gran Joselero de Morón y sobrino de Diego del Gastor”.

Nacido el 18 de abril de 1947, Diego de Morón no se acercó a la guitarra desde niño, sino que lo hizo gracias a las clases de su primo Juan del Gastor, para después recibir enseñanzas de su mítico tío Diego del Gastor, de quien heredó falsetas y duende. Su nombre empezó a brillar en 1975 con la publicación de su primer disco, aunque fue tras su regreso de Estados Unidos cuando decidió apartarse de la promoción mediática. Sin embargo, su arte siempre encontró eco en escenarios de referencia, como el Festival Flamenco ‘Gazpacho Andaluz’ de Morón de la Frontera y, de manera especial, en la Bienal de Sevilla de 1998, donde con su espectáculo “Añoranza” se ganó la ovación del público y el reconocimiento unánime de la crítica.

Su discografía es testimonio de su profundidad artística, con trabajos como Aire fresco, Diego Torres Amaya Vivo en Japón, A Diego el del Gastor de Morón o el álbum Diego Torres Amaya ‘Diego de Morón’, publicado por la Universidad de Sevilla dentro de la colección “Flamenco y Universidad – XXXIV”. Cada grabación refleja la esencia de un guitarrista singular que, sin abandonar nunca la raíz de su tierra, se convirtió en heredero del flamenco más puro y universal.

Con su partida, Morón de la Frontera despide a uno de sus hijos más ilustres y el flamenco pierde a un maestro irrepetible cuya memoria quedará ligada para siempre a las seis cuerdas de su guitarra.