México ya tiene su primera gran celebración del Mundial. La selección dirigida por Javier Aguirre venció con autoridad a Sudáfrica en el partido inaugural del torneo y acabó con una estadística que perseguía al país desde hacía décadas: nunca antes había logrado ganar el encuentro que abría una Copa del Mundo cuando ejercía como anfitrión. Esta vez sí. Y lo hizo además dejando sensaciones que alimentan la ilusión.
El escenario no podía ser otro que el mítico Estadio Azteca, convertido una vez más en el centro del fútbol mundial. La Ciudad de México respondió con ambiente de gran acontecimiento, dejando atrás los pronósticos que apuntaban a posibles problemas organizativos y demostrando capacidad para recibir uno de los eventos más importantes del planeta.
Sobre el césped, México salió decidido desde el primer minuto. Presión alta, dominio territorial y una clara intención de resolver pronto. El premio llegó temprano gracias a Quiñones, que aprovechó una asistencia de Lira para abrir el marcador en el minuto nueve y liberar de golpe años de frustración acumulada.
El conjunto mexicano mantuvo el control prácticamente durante toda la primera mitad. Sudáfrica apenas consiguió acercarse con peligro y solo generó alguna llegada aislada antes del descanso. Mientras tanto, México siguió acumulando ocasiones y estuvo cerca del segundo tanto con un disparo de Quiñones que terminó golpeando el poste cuando el portero Williams ya parecía superado.
La ventaja mínima al descanso dejó una sensación extraña porque el equipo de Aguirre había hecho méritos suficientes para llegar con una diferencia mayor. Incluso Alvarado desperdició una ocasión clara tras optar por finalizar él mismo una acción en la que Raúl Jiménez esperaba completamente liberado.
La segunda parte mantuvo el mismo guion. México siguió dominando y terminó encontrando el premio definitivo. Tras una acción bien construida y un centro medido de Alvarado, Raúl Jiménez apareció para firmar el 2-0 con un cabezazo impecable que cerró prácticamente el encuentro.
La expulsión de Sithole terminó por inclinar definitivamente el duelo y dejó sin capacidad de reacción al conjunto africano, que acabaría además con una segunda roja para Zwane.
Más allá del resultado, el estreno dejó señales positivas para el equipo mexicano. El centro del campo funcionó con personalidad, jugadores como Fidalgo, Lira y Gutiérrez marcaron el ritmo del encuentro y el grupo transmitió una sensación de equipo sólido y comprometido con la idea de su entrenador.
El encuentro también dejó algunos apuntes sobre el torneo: arbitraje firme en las acciones a balón parado, intervenciones rápidas del VAR y explicaciones en directo para el público. El único punto negativo para México llegó en el tramo final con la expulsión de César Montes.
El Mundial acaba de comenzar, pero México ya tiene algo que celebrar: victoria, historia y la sensación de que, al menos por una noche, el Azteca volvió a ser el corazón del fútbol.



