LOS JALEO presentan “El Quebranto”, un debut que fusiona rock, surf y folclore con espíritu teatral

FERNANDO J. LUMBRERAS

El 12 de septiembre vio la luz “El Quebranto”, el primer álbum de larga duración de LOS JALEO, banda madrileña que desde su nacimiento en 2021 ha deslumbrado por su capacidad de fundir rock & roll, surf y folclore en una propuesta única y visceral. El disco, concebido como una obra teatral dividida en cuatro actos —Misterio, Pasión, Quebranto y Libertad—, propone un viaje emocional que bebe de influencias tan dispares como Lorca, el spaghetti-western, Romero de Torres o Tarantino, y que se despliega en once canciones cargadas de dramatismo, intensidad y raíz popular.

La trayectoria de la banda comenzó en una tasca de Malasaña en la primavera de 2021, cuando Víctor Valero (voz y guitarra), Rodrigo Raspeño (batería) y Raquel Sánchez (guitarra) decidieron dar forma a un proyecto en el que más tarde se uniría Silvia Hernández (bajo). Desde entonces, LOS JALEO han brillado en festivales como Miaqué Fest o Marvin Gate de México, confirmando la potencia de su directo y la solidez de una propuesta que ahora cristaliza en este esperado debut.

Cada tema revela una cara distinta de este universo. “Con la luna” abre el álbum como un eco lorquiano del Novio de Bodas de Sangre, entre guitarras reverberadas y folclore patrio con aroma de western andaluz. Le sigue “De pena y amor”, una cumbia fronteriza teñida de guitarras surferas que habla del vaivén entre el dolor y el deseo. “Dama Candela” cambia el pulso hacia la fiesta con una mezcla de rock & roll, copla y trompetas, un himno bailable de aire tarantiniano.

El foco del disco recae en “Y sin embargo te quiero”, versión reinventada del clásico en clave orquestal rockabilly-swing, donde la rabia y la pasión desbordante convierten la copla en un grito de amor imposible de contener. En “¿Por qué te vas?”, el flamenco se abraza al rock para dar forma a un lamento andaluz cargado de rabia contenida. “Carmen”, inspirada en el mito del bandolerismo, emerge como un western rockero épico donde la protagonista canta su libertad sin dueño ni cadenas.

El dramatismo continúa con “Caballo negro”, un pasodoble rock de coro hipnótico, seguido de “Vivo o muerto”, que convierte una historia de amor roto en una cumbia surfera fronteriza digna de un duelo en el desierto de Tabernas. “Flor de romero” aporta la esperanza con una jota castellana rockera de tintes indies, mientras que el cierre llega con “Libre”, una atrevida fusión entre chacarera argentina, ajechao ibérico y rock, que cuenta con la colaboración de Diego Galaz (Fetén Fetén, Fito y Fitipaldis) al violín, llevando el álbum a un final salvaje y luminoso.

Con “El Quebranto”, LOS JALEO entregan un debut que no solo marca un punto de inflexión en su carrera, sino que también se posiciona como una de las propuestas más originales y arriesgadas de la nueva escena española, uniendo raíces, teatralidad y experimentación en un solo grito musical.