LILIANA MONTES
LÉRICA vuelve la mirada hacia sus orígenes con «La Escalera de la Rumba — Vol. 1», un nuevo EP en el que Juan Carlos Arauzo y Antonio Mateo reinterpretan cinco clásicos de la música popular, recuperando el espíritu de canciones que han acompañado a distintas generaciones. El dúo apuesta por una propuesta que combina la calidez de la rumba con la sensibilidad del pop, reivindicando una identidad musical que encuentra en sus raíces andaluzas una fuente inagotable de inspiración.
La memoria también tiene su propia banda sonora. Permanece escondida en aquellas melodías que escuchábamos en casa, en las canciones que sobrevivieron al paso de los años y en los estribillos que todavía somos capaces de cantar sin recordar cuándo los aprendimos. Ese patrimonio sentimental constituye el corazón de «La Escalera de la Rumba», un trabajo que recupera cinco composiciones conocidas para vestirlas con nuevos arreglos y acercarlas a los oyentes de hoy.
El origen de este proyecto se encuentra en las redes sociales, donde LÉRICA comenzó a compartir versiones de clásicos en un formato cercano, espontáneo y alejado de los grandes artificios de producción. Aquellas interpretaciones encontraron una respuesta especialmente favorable entre sus seguidores, que comenzaron a reclamar su publicación en las plataformas digitales. Lo que inicialmente surgió como una manera natural de compartir música terminó convirtiéndose en el germen de un proyecto discográfico.
Para trasladar aquellas primeras interpretaciones al estudio, Juan Carlos Arauzo y Antonio Mateo se desplazaron hasta Cádiz, donde grabaron el EP junto a los productores y arreglistas Dani Ruiz y Pedro Pimentel. El resultado es un trabajo que busca preservar la frescura de las versiones originales, incorporando una producción cuidada en la que los instrumentos y las voces adquieren un protagonismo especial.
Las guitarras flamencas, la percusión y los coros construyen el paisaje sonoro de cinco canciones que encuentran un nuevo equilibrio entre la tradición rumbera y el lenguaje del pop contemporáneo. La producción apuesta por una sonoridad cálida y orgánica, dejando espacio a los matices de cada interpretación y a la personalidad vocal de los dos integrantes del grupo.
Con este lanzamiento, LÉRICA profundiza en una vertiente musical que conecta directamente con sus influencias y con el entorno cultural del que procede. El dúo demuestra su interés por explorar otros registros sin abandonar las señas de identidad que han definido su trayectoria, incorporando a su repertorio canciones que forman parte del imaginario popular y que ahora encuentran una nueva vida bajo su particular mirada artística.
La conexión con Andalucía también se extiende a la propuesta audiovisual. Los videoclips de «La Escalera de la Rumba» han sido rodados en las históricas Bodegas Barbadillo, situadas en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Un escenario profundamente vinculado a la cultura y las tradiciones de la tierra que sirve como marco para unas imágenes concebidas como prolongación natural del universo musical del EP.
La elección de este enclave refuerza el carácter del proyecto, en el que la música y el paisaje comparten un mismo lenguaje. Entre la arquitectura de las bodegas y la atmósfera de Sanlúcar, las nuevas interpretaciones encuentran un contexto visual que subraya su relación con las raíces andaluzas.
Pero «La Escalera de la Rumba — Vol. 1» también nace con vocación de escenario. LÉRICA prepara una próxima gira de salas por la península con la intención de trasladar estas canciones al directo mediante un formato más íntimo y cercano. Una propuesta que permitirá al público disfrutar de las interpretaciones en un ambiente donde la complicidad, las voces y los instrumentos tendrán un papel fundamental.
Aunque todavía no se han anunciado las fechas de esta nueva gira, el proyecto abre una etapa en la que el dúo pretende estrechar su relación con los espectadores y recuperar esa cercanía que dio origen a las primeras versiones compartidas en redes sociales.
Con «La Escalera de la Rumba — Vol. 1», LÉRICA tiende un puente entre la música que heredamos y la que seguimos construyendo. Cinco canciones que regresan con otra voz, otros arreglos y una misma capacidad para despertar recuerdos. Porque las melodías que consiguen instalarse en la memoria colectiva rara vez pertenecen a una sola época: viajan de generación en generación y encuentran, en cada nueva interpretación, una forma diferente de seguir emocionando.




