FERNANDO J. LUMBRERAS
Durante un mes, GON ABRIL cambió la velocidad de la ciudad por un pequeño pueblo de Asturias. Ejercía la medicina, escribía canciones y permanecía lejos de ese ruido digital que tantas veces obliga a vivir mirando hacia fuera. En aquel aislamiento voluntario apareció “1000 Canciones”, un tema concebido desde la calma que terminó encontrando todo lo contrario al silencio: más de 125.000 reproducciones y un lugar destacado dentro de la nueva vida musical del artista vallisoletano. Ahora toca llevar esa transformación al escenario. El próximo 6 de octubre, la Sala Galileo de Madrid será el lugar elegido para mostrarla de cerca.
La actuación servirá para inaugurar el ciclo Inercia Sonora, donde compartirá cartel con Luzia, y llega después de un verano especialmente activo. GON ABRIL ha pasado por Ewan Fest en Asturias, Jardín de las Delicias en Madrid y las Megaparty de Bilbao y Cantabria, una sucesión de escenarios que ha permitido que sus nuevas canciones abandonen definitivamente la habitación donde fueron imaginadas para medirse con el público.
Y algo ha cambiado por el camino. El músico que comenzó explorando territorios próximos al bedroom pop, íntimos y casi confesionales, ha ido dejando entrar electricidad en sus composiciones. Las guitarras golpean ahora con mayor contundencia, los estribillos han crecido y el rock alternativo se abre paso dentro de un pop que continúa sosteniéndose sobre la emoción. No parece una ruptura con su pasado, sino la consecuencia natural de alguien que ha encontrado una manera más grande de contar aquello que antes decía casi al oído.
En esa evolución ocupa un lugar importante Juan Ewan, productor de varios de sus últimos lanzamientos. “Luz Polar” consiguió entrar en selecciones como Pop 100% y Novedades Pop de Amazon Music, mientras el nombre de GON ABRIL también se abría camino hasta Todo Indie de Spotify. “1000 Canciones” ha terminado por convertirse en uno de los mejores retratos de este momento creativo, precisamente porque nació lejos de cualquier cálculo: primero estuvo la necesidad de escribir y después llegaron los números.
Su condición de médico añade además una perspectiva poco habitual a su universo creativo. GON ABRIL convive profesionalmente con historias humanas que rara vez admiten filtros, y esa cercanía con la vulnerabilidad termina dejando huellas en sus letras. Sus canciones hablan desde la emoción sin convertirla en artificio, buscando ese territorio incómodo y fértil donde aparecen las dudas, las relaciones, la soledad y las contradicciones de una generación acostumbrada a exhibir mucho y contar bastante menos.
La cita de Galileo permitirá recorrer esa evolución completa. El repertorio reunirá sus lanzamientos más recientes con aquellas canciones que comenzaron a definirlo, pero el verdadero interés estará en comprobar cómo conviven sobre un mismo escenario sus dos pulsos creativos: la delicadeza de los primeros tiempos y la contundencia eléctrica que empieza a dominar el presente.
Después de un verano de kilómetros, festivales y amplificadores, GON ABRIL llega a Madrid en uno de esos momentos decisivos en los que un artista comienza a dejar atrás la promesa para construir una identidad reconocible. El 6 de octubre, Galileo no será simplemente otra fecha en el calendario. Será el lugar donde aquel silencio encontrado en Asturias tendrá que enfrentarse, por fin, al ruido de una sala llena.




