GARA DURÁN convierte sus emociones en oro con su primer EP ‘Alkimia’

LILIANA MONTES

Desde la antigua obsesión por convertir metales en oro, la alquimia ha representado mucho más que un experimento físico: ha sido símbolo de transformación, de tránsito de lo denso a lo luminoso. Así lo interpreta GARA DURÁN en su debut discográfico, ‘Alkimia’, un EP de cinco canciones cargadas de símbolos, minerales y emociones que traza una ruta emocional por las etapas del enamoramiento. Cada canción es un “metal” que, a través del proceso artístico, se transmuta en luz, en conciencia, en música con alma.

El viaje comienza con ‘Robot’, tema con el que se presentó este universo pop íntimo y metafórico. El cuarzo amatista, asociado a la armonía y la espiritualidad, representa esa primera fase del amor donde todo parece perfecto. Pero pronto llega ‘Kriptonita’, donde la fragilidad emerge y las dudas se instalan: aquí Gara rompe el molde melódico con un acento muy suyo, sincero, que nos sumerge en la vulnerabilidad del deseo.

‘Noto el nudo’, tercer corte, nos pone frente al espejo del dolor. El piano se convierte en compañero de duelo, y el ónix, piedra de protección y decisión, sugiere que ya hemos aprendido algo. Con una interpretación vocal impecable, Gara toca fondo solo para tomar impulso hacia la luz que se cuela en ‘Sin pena ni gloria’, una canción más vitalista donde el renacer cobra protagonismo. El ave fénix resurge, y con él, una artista que deja claro que su música también es sanación.

El cierre llega con ‘Cuídalas’, un homenaje a los recuerdos, a lo vivido, a ese amor que deja huella. Las rosas, símbolo de despedida y gratitud, nos recuerdan que, a veces, lo más valioso que queda de una historia es la enseñanza. Así se cierra el ciclo alquímico de Gara: un proceso de transmutación emocional que convierte el dolor en belleza, y la música en oro.