Argentina protagonizó una de las remontadas más memorables de la historia de los Mundiales al derrotar por 3-1 a Egipto y sellar su clasificación para los cuartos de final. Cuando la vigente campeona parecía condenada a la eliminación, apareció Lionel Messi para cambiar el destino del partido con una actuación decisiva que devolvió la vida a la Albiceleste y culminó con el gol de Enzo Fernández en el tiempo añadido.
El encuentro comenzó de la peor manera posible para los de Lionel Scaloni. Ibrahim adelantó muy pronto a Egipto tras aprovechar un desajuste defensivo, dejando a Argentina obligada a remar desde el primer minuto. La situación se complicó aún más cuando Messi desperdició un penalti que habría significado el empate, detenido con una gran intervención por Shobeir. El guardameta egipcio volvió a convertirse en protagonista minutos después al frustrar una clara ocasión de Julián Álvarez.
Argentina dominaba con claridad el balón, generaba ocasiones y acumulaba llegadas, pero la ansiedad comenzaba a apoderarse del equipo. La Albiceleste monopolizó la posesión con un 63,6 %, completó 602 pases y generó 2,80 goles esperados, cifras que reflejaban un dominio absoluto frente a un Egipto replegado y muy efectivo.
El golpe definitivo pareció llegar cuando Ziko marcó el 0-2 tras una brillante acción colectiva. Sin embargo, el VAR anuló el tanto por una infracción previa sobre Tagliafico, manteniendo con vida a los argentinos cuando todo parecía perdido.
A partir de ahí comenzó la resurrección. Messi tomó el control absoluto del partido. Primero sirvió un preciso centro para que Cristian “Cuti” Romero recortara distancias con un cabezazo. Apenas unos minutos después, el capitán empató con un potente zurdazo que, tras tocar en el portero y en el larguero, terminó cruzando la línea de gol.
Con Egipto completamente desbordado, Argentina encontró el premio definitivo en el minuto 92. Julián Álvarez inició un rápido contragolpe, Lautaro Martínez asistió desde la banda y Enzo Fernández apareció desde segunda línea para firmar el 3-1 definitivo que desató la locura entre la afición albiceleste.



