FERNANDO J. LUMBRERAS
Los calendarios de la industria musical son inamovibles: los nuevos lanzamientos aterrizan los jueves por la noche para explotar el viernes, día sagrado en el que los medios, las playlists y los algoritmos trabajan al unísono para colocar las canciones directamente en los oídos, los altavoces y las pistas de baile. A partir de ahí, comienza la verdadera batalla: convertir un single en un recuerdo emocional, en una necesidad diaria de reproducción y, si hay suerte, en la canción de una estación entera. Todo puede orquestarse —colores, fechas, TikToks, portadas—, pero nada puede garantizar que una canción se convierta en la canción del verano. Solo el público tiene la última palabra.
Y eso lo sabe bien la industria después de lo ocurrido en 2024. Contra todo pronóstico, un remix casero y verbenero de «Potra salvaje» arrasó con las campañas millonarias de las grandes discográficas y se coronó como el himno estival. Ni el ejecutivo más visionario podría haberlo previsto. Ese golpe de suerte —o de realidad— ha dejado a todos expectantes en este verano de 2025, donde la temporada musical 24/25 ha estado repleta de álbumes sólidos pero escasa en singles competitivos.
En el ámbito hispanohablante, los lanzamientos de BAD BUNNY, AITANA, MORA, KAROL G y QUEVEDO han dominado las listas, pero ninguno ha logrado colocar un tema individual como favorito absoluto. BAD BUNNY, por ejemplo, ha roto todos los récords con Debí Tirar Más Fotos, un álbum que ha reventado la cultura pop y los rankings globales, pero cuya narrativa conceptual hace muy difícil aislar una canción que funcione por sí sola como himno estival. EOO, Nuevayol o Voy a llevarte pa PR podrían funcionar, pero no brillan con luz propia fuera del disco.
El caso de QUEVEDO es diferente: su disco Buenas noches salió demasiado pronto, en noviembre de 2024, y aunque contiene joyas como «Gran Vía» junto a AITANA o «Mr Moondial» con PITBULL, han quedado descolgadas del calendario emocional del verano. Una buena estrategia —como lanzar un videoclip en plena playa mediterránea— podría resucitarlas, pero hoy por hoy, no figuran en la pole position.
AITANA, en cambio, sí parece haber apuntado directamente al trono con 6 de febrero, su apuesta más veraniega, con videoclip lleno de escenas playeras y estética estival. Todo en ella grita canción del verano. Aunque su competencia es feroz.
Entre los singles lanzados a última hora también está Mojaita de LOLA ÍNDIGO, una pieza diseñada para arrasar en las fiestas, con todos los ingredientes clásicos: ritmo, fiesta, sexo y calor. Pero su talón de Aquiles es evidente: suena demasiado fabricada, como si estuviera pensada más para agradar al algoritmo de TikTok que al corazón del público.
A día de hoy, el single con más probabilidades de alzarse con el título es «Yo y tú» de OVY ON THE DRUMS, BEÉLE y QUEVEDO. Publicada hace apenas unos días, ya roza los 10 millones de reproducciones en YouTube y lidera las listas de Spotify España. Si el ritmo no baja, podría convertirse en el fenómeno que todos esperan.
Y como cada año, hay un tapado inesperado que ha ganado muchos enteros en las últimas semanas: Lucho RK. El canario ha revivido la nostalgia del electrolatino con No bailes sola, un remix de No sigue modas con el mismísimo JUAN MAGÁN. Es verano en vena, una dosis de 2010 reempaquetada para las nuevas generaciones, y conecta tanto con el recuerdo como con el presente. Es la gran apuesta personal de este artículo.
De momento, la corona sigue sin dueño claro. La lucha por ser la canción del verano de 2025 está abierta. Puede que al final se la lleve un gigante de la industria, pero también podría surgir de la mente creativa de un chaval grabando en su cuarto de pueblo, entre grillos, calor y una mesa de mezclas de segunda mano. Porque si algo hemos aprendido en los últimos veranos es que la industria puede planear todo… pero no controlar nada.




