FERNANDO J. LUMBRERAS
CRIS IMAZ continúa revelando las piezas de su próximo trabajo discográfico con el lanzamiento de “El Poder”, segundo adelanto de su esperado álbum Creciente. Tras el mensaje liberador de “Vuela”, donde invitaba a romper reglas y prejuicios sin importar la edad, la artista propone ahora una mirada mucho más introspectiva y emocional, construyendo una canción que reflexiona sobre el poder que ejercemos en nuestras relaciones y la responsabilidad que implica amar.
En esta nueva entrega, CRIS IMAZ se sumerge en un territorio íntimo y complejo. “¿Qué hago con el poder que tengo?”, se pregunta la artista en una de las reflexiones que acompañan al lanzamiento. Lejos de buscar culpables externos, la compositora plantea un ejercicio de autocrítica y conciencia emocional: la canción nace del reconocimiento de que todos, en algún momento, podemos ejercer un poder que hiere o desequilibra a quien tenemos cerca. La artista explica que durante el proceso creativo se cuestionó profundamente qué ocurre cuando uno mismo abusa de su propio privilegio dentro de una relación.
El resultado es una pieza que funciona como una catarsis emocional, una reconciliación con la propia conciencia que invita a mirar hacia dentro. En lugar de entender el poder como dominación, la canción propone sustituir esa palabra por responsabilidad, un concepto que atraviesa todo el discurso lírico del tema. Con una sensibilidad muy marcada, CRIS IMAZ construye así una narrativa que conecta con la fragilidad de los vínculos humanos, especialmente cuando el amor se vive sin frenos y la vulnerabilidad del otro queda expuesta.
Musicalmente, “El Poder” combina una atmósfera delicada con una intensidad emocional palpable. El tema juega con armonías vocales que envuelven la voz de la artista mientras la instrumentación aporta una profundidad orgánica y cinematográfica. Destaca el trabajo colectivo que da forma al sonido de la canción, con las guitarras eléctricas de Ireneblina, la percusión de Shadday López y el chelo de Blanca Sevi, que aportan matices dramáticos y texturas sonoras capaces de sostener una letra desgarradora y honesta.
El lanzamiento llega acompañado de una propuesta audiovisual especialmente cuidada. El videoclip de “El Poder” ha sido rodado en un plano secuencia en la playa de Trengandín, en Noja, un paisaje abierto y melancólico que refuerza la carga emocional del tema. El cielo nublado que acompañó la grabación no fue un obstáculo, sino un aliado narrativo: la atmósfera gris del día encaja perfectamente con el tono introspectivo y reflexivo de la canción, aportando una estética sobria que acompaña el viaje interior que propone la artista.
Con este nuevo adelanto, CRIS IMAZ continúa construyendo el universo sonoro y emocional de Creciente, un proyecto que promete profundizar en las contradicciones humanas, los vínculos afectivos y la evolución personal. Si “Vuela” representaba la libertad de romper límites, “El Poder” aparece como su contrapunto necesario: la conciencia de que la libertad también implica responsabilidad hacia los demás.
Este segundo single confirma además la capacidad de la artista para convertir experiencias personales en relatos universales, conectando con quienes han sentido alguna vez el vértigo de amar, de equivocarse y de aprender a mirar dentro de sí mismos.




