LILIANA MONTES
a música independiente volvió a latir con fuerza en una noche cargada de emoción, talento y reivindicación artística durante la XVIII edición de los Premios MIN 2026, celebrada por primera vez en el Gran Teatro de Córdoba. Un escenario que se convirtió en templo sonoro donde la industria independiente española reafirmó su identidad, su resistencia y su capacidad de emocionar.
Conducida con naturalidad y complicidad por Tamara García y Masi Rodríguez, la gala tuvo un pulso vibrante que osciló entre la celebración colectiva y el reconocimiento íntimo. En ese contexto, la presidenta de la Unión Fonográfica Independiente, María Pellicer, protagonizó uno de los momentos más sentidos al reivindicar que la música independiente es, ante todo, “una forma de creer en los proyectos, de acompañarlos y de darles tiempo sin renunciar a la esencia”.
La noche tuvo dos nombres propios que brillaron con luz propia: Carlos Ares y Valeria Castro, ambos con tres galardones cada uno. El gallego conquistó el premio a Álbum del Año por La boca del lobo, además de Mejor Álbum de Pop y Mejor Directo, confirmando su ascenso imparable dentro del nuevo pop de autor. Por su parte, la artista canaria se consolidó como una de las voces más conmovedoras del panorama actual al llevarse Mejor Artista, Mejor Álbum de Música de Raíz por El cuerpo después de todo y Canción del Año por Tiene que ser más fácil, un tema que ya se percibe como un himno generacional marcado por la sensibilidad y la honestidad.
También destacó la presencia de Quique González, quien sumó dos reconocimientos gracias a 1973, premiado como Mejor Álbum de Rock, además de Mejor Letra Original por Terciopelo Azul, reafirmando su lugar como uno de los letristas más sólidos del rock español contemporáneo.
El relevo generacional también tuvo su espacio con Sanguijuelas del Guadiana, que se alzó con el premio a Mejor Artista Emergente, mientras que el público coronó a Brock Ansiolitiko por Incendio. En el plano internacional, la legendaria banda británica Pulp fue reconocida como Mejor Artista Internacional, un guiño a la influencia global que sigue permeando la escena independiente.
Uno de los momentos más simbólicos de la velada llegó con la entrega del Premio de Honor Mario Pacheco a Ana Curra, figura clave de la movida madrileña y miembro de Parálisis Permanente. Su trayectoria, que abarca más de cuatro décadas, fue celebrada como un legado imprescindible que ha abierto caminos y desafiado convenciones.
La diversidad sonora volvió a ser protagonista en el resto del palmarés, con nombres como Rocío Márquez y Pedro Rojas Ogáyar en flamenco, Lia Kali en videoclip, Juicy Bae en músicas urbanas o Baiuca y Izaro en producción musical, entre muchos otros, dibujando un mapa sonoro tan plural como vibrante.
La gala, retransmitida a través de Radio 3 y RTVE Play, también ofreció actuaciones en directo de artistas como Rufus T. Firefly, Queralt Lahoz o Vera Fauna, demostrando que la escena independiente no solo se premia, sino que se vive, se respira y se celebra sobre el escenario.
En un tiempo donde lo inmediato parece devorarlo todo, los Premios MIN volvieron a recordarnos que la música independiente sigue siendo un refugio de autenticidad, riesgo y verdad, un lugar donde las canciones aún tienen alma y los artistas, una historia que contar.




