Así burla NINA RAKU la dictadura de las apariencias

FERNANDO J. LUMBRERAS

NINA RAKU vuelve a poner la mirada sobre las contradicciones de nuestro tiempo con “Sociedad Espectacular”, un nuevo single en el que la artista malagueña cuestiona la obsesión contemporánea por mostrarse, encajar y conseguir la aprobación de los demás. Una canción nacida en plena era del escaparate digital, cuando buena parte de la vida parece transcurrir bajo la mirada de una pantalla y cada gesto corre el riesgo de convertirse en una representación.

“¿Vivimos o simplemente actuamos?”. Desde esa pregunta, NINA RAKU construye una reflexión sobre la necesidad de gustar, los filtros, los likes y los algoritmos que condicionan silenciosamente nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. La artista recoge el eco de la “sociedad del espectáculo” formulada por el pensador Guy Debord y lo traslada a un presente donde la imagen pública ha dejado de pertenecer únicamente a las celebridades: ahora todos tenemos nuestro pequeño escenario en el bolsillo.

Sin embargo, “Sociedad Espectacular” huye deliberadamente del discurso solemne. NINA RAKU convierte el agotamiento provocado por esa permanente exposición en música para bailar, mezclando pop, ritmos funk y texturas electrónicas en una producción dinámica y magnética. Frente a la dictadura de parecer y aparentar, la canción propone movimiento, ironía y liberación: bailar mientras se desmonta el decorado.

El lanzamiento supone además un nuevo paso en la construcción de la identidad artística de NINA RAKU, que continúa perfilando una propuesta en la que las inquietudes de la vida cotidiana encuentran refugio en un sonido contemporáneo. Su música observa lo que sucede alrededor, pero también busca aquello que se esconde detrás de las imágenes perfectamente ordenadas que proyectamos hacia los demás.

Porque quizá la mayor provocación en un mundo acostumbrado a exhibirlo todo sea precisamente desaparecer durante un instante. “Sociedad Espectacular” invita a apagar el escaparate, abandonar el personaje y recuperar aquello que queda cuando nadie está mirando. Una pequeña rebelión contra la necesidad de aprobación convertida, paradójicamente, en una canción hecha para salir a escena.

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