Argentina disputará la gran final del Mundial frente a España después de culminar una espectacular remontada ante Inglaterra por 2-1 en un partido que cambió por completo en su tramo final. La campeona del mundo firmó una exhibición de fútbol ofensivo en los últimos treinta minutos, liderada por un brillante Leo Messi, autor de las dos asistencias que dieron la vuelta al marcador y sellaron el billete para la final del próximo domingo.
El encuentro comenzó muy lejos del espectáculo esperado. La intensidad, las interrupciones y las continuas tanganas marcaron una primera mitad con escasas ocasiones y mucho juego físico. Cada contacto terminaba con protestas y empujones en un duelo trabado que apenas permitió ver el talento de dos selecciones llamadas a luchar por el título. Solo un disparo lejano de Enzo Fernández, tras una falta sobre Messi, rompió la monotonía antes del descanso.
Tras la reanudación, Inglaterra golpeó primero. Anthony Gordon aprovechó un balón servido por Rogers tras una rápida transición para adelantar al conjunto de Thomas Tuchel y colocar contra las cuerdas a la Albiceleste. Con ventaja en el marcador, los ingleses dieron un paso atrás y apostaron por proteger el resultado, cediendo completamente la iniciativa a los argentinos.
Fue entonces cuando apareció la mejor versión de Argentina. Julián Álvarez, Mac Allister, Lautaro Martínez y, sobre todo, Leo Messi comenzaron a generar un asedio constante sobre la portería de Jordan Pickford. El palo evitó el empate en dos ocasiones y la presión argentina fue creciendo hasta convertirse en un auténtico monólogo ofensivo.
A cinco minutos del final llegó el premio. Messi atrajo a varios defensores y encontró libre a Enzo Fernández, que igualó el encuentro con la colaboración del guardameta inglés. Lejos de conformarse, Argentina siguió atacando y encontró el tanto de la victoria gracias a otra genialidad del capitán. Un preciso centro con la pierna derecha permitió a Lautaro Martínez culminar la remontada y desatar la celebración albiceleste.
Las estadísticas reflejaron la superioridad sudamericana: 1,84 goles esperados frente a los 0,53 de Inglaterra, 15 remates por solo cinco de su rival y 230 pases en el último tercio del campo. Con dos asistencias decisivas de Messi y una reacción de campeón, Argentina volverá a luchar por el título mundial, esta vez frente a una España que espera ya en la gran final.



