México ya está en los cuartos de final del Mundial tras imponerse con autoridad a Ecuador en un Estadio Azteca que volvió a convertirse en una fortaleza inexpugnable. El conjunto dirigido por Javier Aguirre superó por 2-0 a la selección de Sebastián Beccacece en un encuentro que comenzó con una hora de retraso por una tormenta eléctrica, pero que terminó desatando otra mucho más intensa sobre el césped. El Tri mantiene vivo el sueño de todo un país y afrontará el próximo domingo el partido más importante de su historia.
Desde el pitido inicial, México salió decidido a imponer su ritmo. Gilberto Mora y Luis Romo dominaron el costado derecho con una movilidad constante que desbordó a la defensa ecuatoriana. Raúl Jiménez rozó el primer gol con un espectacular remate de cabeza, mientras el joven Mora, con solo 17 años, dejó destellos de enorme calidad que levantaron al Azteca de sus asientos.
Ecuador logró contener el vendaval durante algunos minutos y respondió con una clara ocasión de John Yeboah, bien resuelta por Raúl Rangel. Sin embargo, el equilibrio se rompió cuando Roberto Alvarado encontró con un preciso envío a Julián Quiñones. El delantero aprovechó el espacio, dejó atrás a la defensa y batió con un potente disparo a Hernán Galíndez para abrir el marcador.
Antes del descanso llegó el golpe definitivo. Un error en la salida ecuatoriana permitió a Raúl Jiménez combinar con Quiñones antes de definir con un disparo imparable que desató la euforia en las gradas y dejó muy encarrilada la clasificación mexicana.
Tras el descanso, México administró la ventaja con inteligencia. Aguirre priorizó el control del encuentro y apenas concedió oportunidades a una Ecuador que, pese a aumentar su posesión, apenas inquietó la portería de Rangel. Kevin Rodríguez tuvo la mejor ocasión visitante, pero el guardameta mexicano respondió con una intervención decisiva. En el tramo final, Montes estuvo cerca del tercero de cabeza y Orbelín Pineda estrelló un balón en el travesaño.
Las estadísticas reflejaron la superioridad mexicana: 15 remates frente a 7 de Ecuador, mayor peligro generado con 1,02 goles esperados y una eficacia muy superior pese a tener menos posesión. La expulsión de Piero Hincapié en el tiempo añadido terminó de cerrar una noche perfecta para un México que mantiene su portería imbatida y alimenta la ilusión de todo un país con un sueño que ya parece mucho más real.



