La selección de Argelia ha demostrado que no llega al Mundial para ejercer un papel secundario. El conjunto norteafricano firmó una victoria de prestigio en su visita a Róterdam tras imponerse a Países Bajos en un amistoso de alto nivel que dejó una figura por encima del resto: Luca Zidane.
El guardameta fue decisivo con varias intervenciones de gran nivel que sostuvieron a su selección durante los momentos de mayor presión neerlandesa. Su actuación confirmó las buenas sensaciones que ya había dejado meses atrás y refuerza su papel como una de las referencias del combinado argelino.
La selección dirigida por Ronald Koeman apostó por un once muy reconocible y tuvo en Frenkie de Jong uno de sus líderes sobre el césped. Sin embargo, las ocasiones más claras no encontraron premio. Ni siquiera Donyell Malen, uno de los jugadores más en forma del equipo, logró superar al inspirado portero rival.
La selección neerlandesa tampoco pudo contar con Denzel Dumfries, que siguió el encuentro desde la grada en una jornada marcada por movimientos relacionados con su futuro deportivo.
En un estadio con una notable presencia de aficionados argelinos, el equipo africano fue creciendo con el paso de los minutos. Primero avisó con una acción de Ibrahim Maza, uno de los talentos emergentes del grupo, que ingresó al campo en sustitución del capitán y referente Riyad Mahrez.
El premio definitivo llegó con un gran disparo de zurda de Anis Hadj Moussa que dio el triunfo a Argelia y desató la celebración de una selección que empieza a ilusionarse.
El mensaje queda lanzado de cara al debut mundialista frente a Argentina: Argelia quiere competir y ya ha demostrado que puede hacerlo ante rivales de primer nivel.



