LILIANA MONTES
RITA PAYÉS y LUCÍA FUMERO continúan desvelando el universo de su próximo trabajo conjunto con ‘Rueda eterna’, un nuevo adelanto del disco que ambas artistas firman a cuatro manos. Una canción construida desde la intimidad, sin necesidad de elevar la voz, que se adentra en uno de los sentimientos más universales: el deseo de proteger a quienes amamos cuando sabemos que, tarde o temprano, tendrán que enfrentarse solos al mundo.
Escrita desde la mirada de una madre que acompaña a un niño hasta el sueño, ‘Rueda eterna’ parte de una escena aparentemente pequeña para abrir una reflexión mucho más profunda. Mientras llega la noche y el niño descansa, aparece esa necesidad casi imposible de detener el tiempo, conservar la inocencia y mantener lejos las heridas que aguardan detrás de la puerta. RITA PAYÉS y LUCÍA FUMERO encuentran así poesía en lo cotidiano y convierten el cuidado, la calma y el afecto en el corazón de una composición que habla tanto de la infancia como de quienes observan cómo esta comienza inevitablemente a desaparecer.
Pero ‘Rueda eterna’ no presenta la maternidad ni la protección desde una mirada idealizada. Su verdadera emoción nace precisamente de la contradicción: querer evitar el dolor a alguien mientras se comprende que vivir significa también descubrirlo. Ningún abrazo puede detener para siempre la tristeza, el desencanto o las cicatrices que deja el paso del tiempo. Frente a esa certeza, la canción no ofrece respuestas fáciles. Propone algo quizá más humano: seguir acompañando aunque no podamos proteger de todo y convertir la esperanza en una manera de permanecer junto al otro.
La producción de Juan R. Berbín entiende perfectamente ese delicado territorio emocional. Los instrumentos aparecen sin invadir, dejando aire entre las notas y permitiendo que la composición conserve la serenidad desde la que fue concebida. La voz de RITA PAYÉS avanza con naturalidad y cercanía, sostenida por una producción que evita cualquier exceso y parece caminar de puntillas alrededor de la canción para no romper su fragilidad.
‘Rueda eterna’ adquiere además un significado especial dentro del proyecto que están construyendo RITA PAYÉS y LUCÍA FUMERO, dos músicas capaces de encontrarse desde sensibilidades propias y convertir ese diálogo artístico en un lenguaje compartido. Si otras canciones del proyecto se aproximan a las relaciones humanas y al paso del tiempo desde perspectivas diferentes, este nuevo adelanto dirige la mirada hacia algo que todavía permanece en nuestras manos: la posibilidad de cuidar, acompañar y transmitir esperanza en medio de la incertidumbre.
Hay algo profundamente hermoso en esa idea. Los hijos crecerán, las noches terminarán y llegará un momento en el que ninguna mano podrá apartar todas las piedras del camino. Pero quedará aquello que se aprendió mientras alguien permanecía cerca. RITA PAYÉS y LUCÍA FUMERO hacen de ‘Rueda eterna’ una canción sobre ese amor que protege sabiendo que algún día tendrá que dejar volar, una pieza delicada que, sin grandes proclamas, recuerda que mirar hacia el futuro con ternura también puede ser una forma de resistencia.




