Ceuta vive una de las jornadas más críticas de su historia reciente después de que la entrada masiva de migrantes haya alcanzado las 49.000 personas, según datos del Ministerio del Interior. La llegada, producida tanto a pie por el espigón fronterizo del Tarajal como a nado, ha desbordado por completo los dispositivos de la Guardia Civil y ha obligado al Gobierno a ordenar el despliegue del Ejército para reforzar el control de la frontera. La cifra multiplica por cuatro la registrada durante la crisis migratoria de 2021 y convierte este episodio en el mayor desafío migratorio en la frontera entre España y Marruecos en lo que va de siglo.

Las autoridades ceutíes califican la situación de «sin precedentes», mientras los servicios de emergencia y los cuerpos de seguridad continúan trabajando para gestionar una presión que ha llevado a la ciudad al límite de su capacidad. A pesar del elevado número de entradas, durante la noche comenzaron a producirse los primeros retornos voluntarios hacia Marruecos por el espigón fronterizo, un movimiento que se mantiene de forma progresiva.

Ante la gravedad de la situación, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajará este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para seguir de cerca la evolución de la crisis. España y Marruecos han reiterado que todas las personas que hayan accedido de forma irregular serán devueltas al país vecino, aunque el anuncio no ha logrado reducir la tensión existente en la frontera.

Durante la madrugada, miles de personas permanecieron concentradas en las inmediaciones del perímetro fronterizo y continuaron intentando acceder al enclave español por la costa, alentadas en parte por rumores difundidos a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería sobre una supuesta apertura de la frontera. Esta crisis migratoria bilateral, considerada la más grave desde 2021, deja ya al menos 41 fallecidos.

La presión también se ha dejado sentir en Melilla, donde el presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda, ha informado de la entrada de entre 300 y 400 personas por tierra y mar. Aunque ha atribuido estos intentos a un «efecto simpatía» provocado por la situación en Ceuta, ha subrayado que el dispositivo de seguridad ha conseguido contener la situación y que no existe una comparación posible con lo ocurrido en la ciudad ceutí.

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