FERNANDO J. LUMBRERAS
Hay discos que llegan para presentarse y otros que irrumpen como si llevaran años esperando su momento. Año Soviético, el primer álbum de MUÑECA RUSA, pertenece a esa segunda categoría. La banda asturiana publica este trabajo el 19 de junio y lo hace dejando una sensación poco habitual en un debut: la de haber encontrado ya una voz propia, reconocible y con capacidad para ocupar espacio dentro de la nueva escena indie nacional.
Disponible en formato digital, vinilo y CD, el lanzamiento llega acompañado del estreno del videoclip de “Año soviético”, una canción que funciona como eje conceptual y emocional de un disco construido desde la contradicción, la ironía y una energía que parece avanzar siempre hacia delante.
Nacido en Gijón a finales de 2023, el proyecto encuentra su núcleo creativo en Andrey Fomchenko, cantante, guitarrista, compositor y principal impulsor del grupo. Su origen ruso sirve como punto de partida simbólico tanto para el nombre de la banda como para el título del álbum, aunque la propuesta de MUÑECA RUSA va mucho más allá del juego estético o la referencia cultural. Lo suyo es un lenguaje sonoro que mezcla guitarras afiladas, actitud punk, melodías inmediatas y una mirada afilada sobre una generación que intenta mantenerse en pie mientras aparenta que todo está bajo control.
Año Soviético reúne doce canciones que se mueven constantemente entre extremos. Entre la rabia y el baile. Entre la crítica y la celebración. Entre la necesidad de gritar y el impulso inevitable de cantar el estribillo. En ese equilibrio inestable aparece el verdadero discurso del álbum: el retrato de una generación acostumbrada a recibir mensajes de éxito, bienestar y pertenencia mientras convive con la ansiedad, la precariedad, el cansancio y la sensación permanente de no llegar nunca del todo.
MUÑECA RUSA no pretende resolver ese conflicto. Tampoco ofrecer respuestas grandilocuentes. Su propuesta es otra: hacer canciones que permitan respirar dentro del ruido.
En el recorrido del disco aparecen cortes de impacto inmediato como “El club de los hipócritas”, “SHOCK” o “MASIVO”, junto a piezas con una vocación más luminosa y coreable como “Tu tema de pop” o “Qué pasaría”. También hay espacio para momentos más emocionales y vulnerables con canciones como “Viernes sin ti”, “Vivir esperando” o “El día que vi llover”, donde el grupo baja el volumen para dejar que hablen las heridas.
Entre las sorpresas del álbum destaca “Un buen momento”, una pieza que se sale deliberadamente del molde habitual de la banda y que incorpora la colaboración de Tigre y Diamante, ampliando el universo sonoro del proyecto. A ello se suma la presencia decisiva de Igor Paskual, que no solo ejerce como productor del disco junto al trabajo técnico de Sergio “Firu” Díaz desde OVNI Estudio, sino que también presta su voz y firma “El último brindis del año”, recuperada de su anterior etapa en Babylon Chat.
El resultado es un disco que golpea con contundencia pero evita la saturación. Suena grande, directo y seguro de sí mismo. Tiene la urgencia del punk, el gancho del pop y la personalidad suficiente para escapar de cualquier etiqueta cerrada.
Este momento de crecimiento ya tiene reflejo sobre los escenarios. MUÑECA RUSA forma parte del cartel del festival PolifoniK Sound, donde actuará el 4 de julio en Barbastro compartiendo edición con nombres destacados del panorama nacional. Después llegará una extensa gira que recorrerá ciudades como Gijón, Valladolid, A Coruña, Santiago, Bilbao, Pamplona, Valencia, Sevilla o Vigo, consolidando una trayectoria que apenas empieza pero que ya transmite una idea clara: MUÑECA RUSA no ha llegado para ocupar un hueco, sino para construir el suyo propio.
La formación la completan Olaya Díaz al bajo y coros, Mario Suárez-Valdés a la guitarra y coros, Samuel Pocero a la batería y Verónica Gutiérrez a los teclados y coros.




