Curazao escribió una de las páginas más memorables de su historia futbolística. La pequeña nación caribeña, con apenas 185.000 habitantes, resistió el asedio constante de Ecuador y arrancó un empate sin goles que ya forma parte de sus grandes gestas deportivas. Un punto inesperado, sostenido por una actuación monumental de su guardameta Eloy Room, que deja a la selección ecuatoriana contra las cuerdas y obligada a derrotar a Alemania para evitar una eliminación que hace apenas unos días parecía impensable.
El duelo disputado en Kansas City enfrentó dos propuestas ofensivas desde el primer minuto. Sebastián Beccacece movió piezas respecto al estreno de Ecuador buscando más profundidad y control. La entrada de Pervis Estupiñán reforzó el costado izquierdo mientras Alcívar aportó equilibrio para liberar a los hombres llamados a marcar diferencias: Moisés Caicedo y Vite. Enfrente, Curazao, dirigida por Dick Advocaat, apostó por competir sin complejos.
La primera gran ocasión pudo cambiar el partido. Moisés Caicedo encontró con precisión a Enner Valencia tras una desatención defensiva, pero el delantero ecuatoriano no pudo superar a un inspirado Room, que comenzó entonces su exhibición. Ecuador insistió con Plata y Yeboah, aunque Curazao fue creciendo hasta equilibrar el encuentro.
Con el paso de los minutos, Ecuador perdió fluidez y Caicedo tuvo que retrasar su posición para iniciar la construcción del juego. El cambio devolvió algo de protagonismo a la Tri, pero cada intento terminaba en las manos del portero caribeño, que sostuvo el empate antes del descanso.
La segunda mitad fue un ejercicio de resistencia. Ecuador se lanzó definitivamente al ataque y el partido se rompió. Sin centro del campo y con espacios constantes, Curazao encontró incluso ocasiones para sorprender. Galíndez tuvo que intervenir con reflejos decisivos para evitar el desastre ecuatoriano.
Mientras tanto, Room seguía levantando un muro. Kevin Rodríguez, Enner Valencia, Caicedo y Yeboah chocaron una y otra vez contra un guardameta convertido en héroe nacional. La ansiedad se apoderó de Ecuador en el tramo final. Llegaron los centros sin destino, los disparos precipitados y la sensación creciente de que el gol nunca iba a llegar.
El pitido final confirmó la sorpresa: Curazao celebró como una victoria un empate histórico y Ecuador quedó condenado a buscar una hazaña aún mayor ante Alemania para mantener vivo el sueño mundialista.



