
Alemania ya empieza a parecerse cada vez más a esa selección que durante décadas convirtió la resistencia y el carácter competitivo en una marca registrada. Después de la exhibición ofensiva ante Curazao, la Mannschaft tuvo que mostrar otra cara muy distinta frente a Costa de Marfil: la de un equipo capaz de sufrir, resistir y golpear en el momento adecuado. Lo hizo gracias a un hombre que atraviesa un estado de forma espectacular, Deniz Undav, autor de un doblete que culminó la remontada alemana y certificó el pase a los dieciseisavos de final del Mundial con un trabajado 2-1.
El encuentro arrancó exactamente como imaginaba el conjunto africano. Alemania monopolizó la posesión y trató de instalarse cerca del área defendida por Fofana a través de largas secuencias de pases y circulación paciente. Sin embargo, el plan diseñado por Emerse Faé funcionó durante muchos minutos: intensidad máxima, presión constante y una defensa agresiva que incomodó desde el primer instante al conjunto de Julian Nagelsmann.
La selección alemana apenas logró generar peligro real durante el primer tiempo. Un remate de cabeza de Havertz y dos acciones anuladas por falta fueron el escaso balance ofensivo de una Mannschaft demasiado controlada. En cambio, Costa de Marfil sí encontró premio. Diomande desbordó por banda, generó el desequilibrio y, tras una primera tentativa fallida de Diallo, apareció Franck Kessié para empujar el balón al fondo de la red y adelantar a los marfileños.
Con el marcador en contra, Alemania regresó del descanso con Rüdiger sustituyendo al lesionado Schlotterbeck, aunque el escenario seguía siendo incómodo. Costa de Marfil continuó defendiendo con orden y amenazando cada transición. Oulaï tuvo una oportunidad clara. También Diomande rozó el segundo. Alemania estaba al límite.
Entonces apareció Nagelsmann. El seleccionador movió el banquillo y encontró la solución. Leweling, Amiri y especialmente Undav cambiaron por completo el partido. En una acción rápida, Undav abrió para Amiri, el centro llegó al área y el delantero del Stuttgart apareció para cabecear el empate.
El partido parecía encaminado al reparto de puntos. Adingra tuvo la ocasión de devolver la ventaja africana, pero perdonó. Y Alemania, cuando detecta una grieta, suele castigar. Ya en el tramo final, Nmecha filtró un balón preciso dentro del área y Undav volvió a aparecer. Controló el espacio, definió con contundencia ante Fofana y desató la celebración alemana.
Con tres goles y una asistencia en este Mundial, Undav se consolida como uno de los nombres propios del torneo. Alemania ya está en dieciseisavos y, más allá del resultado, empieza a recuperar algo que históricamente siempre la hizo peligrosa: la sensación de que nunca está derrotada.


