LILIANA MONTES
La industria musical vuelve a vivir uno de esos movimientos que redefinen el negocio global de la música. Sony ha anunciado la adquisición del catálogo completo de Recognition Music Group, propiedad del fondo Blackstone, en una operación que incluye 45.000 canciones y algunos de los himnos más reconocibles de la historia del pop contemporáneo. Aunque la multinacional japonesa no ha revelado oficialmente la cifra de la compra, el diario económico Financial Times sitúa el acuerdo cerca de los 4.000 millones de dólares, unos 3.400 millones de euros al cambio actual.
La operación incorpora al gigantesco archivo musical de Sony composiciones y grabaciones vinculadas a artistas de enorme peso internacional como Beyoncé, Bon Jovi, Leonard Cohen, Mariah Carey o Shakira. Entre las canciones incluidas en el acuerdo aparecen auténticas piezas eternas del imaginario popular como “Hallelujah”, “All I Want For Christmas Is You”, “Don’t Stop Believin’” o “Livin’ On A Prayer”, temas que siguen generando millones de reproducciones cada año y que forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones.
El presidente de Sony Music Group, Rob Stringer, celebró públicamente la adquisición asegurando que la compañía se siente “muy orgullosa y emocionada” de representar un repertorio que considera parte fundamental de la historia de la música pop. Más allá del simbolismo artístico, la operación confirma también una tendencia cada vez más agresiva dentro de la industria: la batalla por el control de los grandes catálogos musicales como activos estratégicos de enorme rentabilidad en la era del streaming.
El acuerdo se ha realizado además junto al fondo soberano singapurense GIC, aliado financiero de Sony en nuevas operaciones relacionadas con derechos musicales. Mientras tanto, Blackstone continúa consolidando su presencia en el sector cultural tras haber acumulado repertorios ligados a artistas tan relevantes como Red Hot Chili Peppers o Shakira. La música, convertida ya en uno de los activos más valiosos del entretenimiento global, sigue transformándose en un territorio donde la nostalgia, el negocio y el poder financiero caminan de la mano.




