LILIANA MONTES
Hay discos que simplemente suenan, y hay otros que atraviesan la piel y se quedan latiendo en la memoria. Con Radio Venezuela, el dúo formado por Chyno y Nacho entrega una obra que trasciende lo musical para convertirse en un testimonio íntimo, generacional y profundamente identitario. Concebido por Nacho Mendoza junto a su sobrino Ignacio “Happy” Mendoza, el proyecto nace desde la pausa, desde la necesidad de mirar hacia dentro, y termina erigiéndose como un posible legado definitivo de una de las parejas artísticas más influyentes del pop latino.
El título del álbum no es casual. La radio, ese hilo invisible que durante décadas conectó a los venezolanos con su tierra, se convierte aquí en símbolo y columna vertebral del relato. Entre canciones, emergen voces históricas como Luis Chataing o Renny Ottolina, tejiendo una narrativa sonora donde memoria y presente dialogan sin artificio. Incluso el detalle numérico —los 58 profesionales implicados en la producción— evoca el prefijo internacional de Venezuela, reforzando la idea de que cada elemento del disco está cargado de intención.
El tracklist funciona como un mapa emocional de la diáspora. No hay casting, hay reencuentro. Desde la frescura de Rawayana en “Corales”, pasando por la sensibilidad urbana de 3AM en “Mosca”, hasta la raíz llanera que aportan Noreh y Luis Silva en “D’Pueblo”, el disco despliega una paleta sonora que abraza tradición y modernidad con una naturalidad conmovedora. También destacan nombres como Akapellah, Mau y Ricky o Nella Rojas, que aportan matices únicos a esta narrativa coral.
Uno de los momentos más esperados llega con Danny Ocean en “Entrégame”, donde las voces convergen con una química que parece inevitable. A su lado, artistas como Micro TDH, Elena Rose o Neutro Shorty amplían el espectro sonoro, mientras que piezas como “Mar-a-Caibo”, junto a Caibo, Huascar Barradas y Rafael El Pollo Brito, celebran con orgullo la identidad local. El cierre llega con Lasso y Joaquina, cuya “Maiquetía” se erige como una despedida cargada de nostalgia, dedicada al lugar donde tantas historias de partida comenzaron.
Entre los interludios, el álbum respira. “Gramófono” recuerda el primer Grammy Latino del dúo, mientras “Maleta”, junto a 2Merengada, transforma la migración en poesía sonora. Todo ello configura un universo donde cada canción es una postal, cada colaboración una herida compartida, cada acorde una forma de volver a casa.
Lo que hace unos años parecía improbable —una escena venezolana global, conectada y poderosa— hoy se materializa en este disco. Radio Venezuela no es solo música: es la constatación de que una generación entera encontró su voz gracias al camino que abrieron Chyno y Nacho, y ahora regresa para rendir homenaje. Unidos, diversos y profundamente emocionales, estos artistas demuestran que la distancia no rompe los vínculos, solo los transforma.
Porque, como susurra el espíritu del álbum, lejos, pero nunca ausentes.




