FERNANDO J. LUMBRERAS
Ruslana estrena su esperado EP Catarsis, un trabajo que no solo marca una nueva etapa artística, sino también una transformación emocional profunda en su trayectoria. La artista se sumerge en un viaje de introspección donde el desahogo creativo se convierte en brújula y donde cada canción late como una confesión compartida con una generación que busca identidad en medio del ruido.
Como estandarte del lanzamiento llega “casi nada”, una canción de ritmo pegadizo y energía vibrante que conecta desde la primera escucha. Con una atmósfera luminosa y fresca, el tema captura ese instante fugaz en el que alguien te atrapa sin previo aviso, cuando una mirada basta para descolocar el mundo interior. La propuesta aporta una perspectiva más directa dentro del universo de Catarsis, mostrando la versatilidad emocional de Ruslana y su capacidad para transitar entre la intensidad y la ligereza sin perder autenticidad.
Este nuevo capítulo ya había sido anticipado con “las chicas guapas no morinos de verdad”, un tema convertido en manifiesto generacional que reflexiona sobre la necesidad de dejar huella y trascender. En él, Ruslana abraza el deseo de permanencia, identidad y afirmación personal con una honestidad cruda que ha resonado con fuerza entre su público. Ahora, con Catarsis, ese discurso se expande y se afianza.
El EP también incluye “eterna”, una canción que arranca con tintes grunge y una atmósfera oscura para evolucionar hacia un estribillo up-beat poderoso y pegadizo. Esa dualidad entre vulnerabilidad y energía se convierte en una de las señas de identidad del proyecto. La producción, a cargo de Guillermo Zárate y Elías Maro, refuerza ese equilibrio entre crudeza y modernidad, construyendo un sonido actual con vocación atemporal.
A lo largo del EP, canciones como “maneras” y “que duela bien” profundizan en conflictos internos, procesos de crecimiento y la constante búsqueda de uno mismo. Catarsis se erige así como un retrato sonoro de una juventud que oscila entre la incertidumbre y la determinación, entre el miedo a caer y el impulso de levantarse más fuerte. Ruslana no teme mostrarse frágil, pero tampoco renuncia a la contundencia; su propuesta es visceral, directa y llena de matices.
Con este lanzamiento, la artista reafirma su personalidad dentro del panorama pop-rock actual, apostando por una narrativa honesta que dialoga con su tiempo. Catarsis no es solo un EP: es un espejo emocional donde muchos podrán reconocerse. Y “casi nada”, paradójicamente, lo es todo.



