Ya tenemos el último anticipo de DEPEDRO antes de su esperado nuevo álbum

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Se va acercando la salida del nuevo disco de Depedro y llega su último adelanto tras «Lugar perfecto«, «La Siembra» y «Lo que va pasando».

“Ojalá el amor nos salve” viene acompañado de un videoclip coral al que se han sumado amigos, familiares y artistas como  Xoel LópezDavid “el indio” de Vetusta Morla, Ale Acosta de Fuel Fandango y  Ángela Cervantes, cantante de jazz.

El propio Jairo nos cuenta: «Hablando con Juan Pérez-Fajardo coincidimos en que la canción, al ser líricamente como un pregón, estaría genial que personajes diferentes fueran poniendo voz a la letra. Ahí apareció la idea del plano secuencia y la idea de contar con familia y amigos. Entre ellos, están mis artistas más admirados y que tan generosamente, se prestaron a intervenir en el rodaje:  Xoel López, Ale Acosta, David García ‘el Indio’ y Ángela Cervantes. ¡Ha sido un regalo!  Y este es el resultado”.

El mapa audible del nuevo single nos lanza al momento groove del disco, “Ojalá el amor nos salve”, un colorido vórtice que ofrece buenas razones por las cuales exigir más amor y menos egoísmo entre la absurdez de nuestra especie. Un salto al vacío funky para tratar de caer de pie en una dimensión más noble, sin violencia, prejuicios o culpas. Una oda al amor humano , un canto universal, un coro de voces abrazando el amor.

En este séptimo disco de estudio, Depedro, deja claro que la esperanza se trabaja y se ejerce, que el amor no existe sin desdicha, sin el sacrificio de hacer a un lado el yo para dejarle ser al otro, porque después de todo, negarse al amor destruye el pensamiento.

‘Un lugar perfecto‘, el nuevo disco, simboliza los caminos secundarios donde conviven la diferencia y el cotidiano, el principio del nosotros que clama por volver a ser peregrinos de la vida y no turistas de la indiferencia. Zavala sabe que en la vida nada es una pérdida de tiempo si la sabes encausar. Invita también a religarnos como una sucesión de montañas que se van abrazando entre sí para hallar lo más humano dentro del humano. Un límite en el infinito para no perdernos, como nos lo revelan las coordenadas del propio artista que no podría mirarse al espejo sin el diálogo entre su querida sierra madrileña y los andes. La ausencia y el recuentro. La frontera y la utopía. Paredes que lejos de ser muros, son la posibilidad de revolcarse con la libertad.