FERNANDO J. LUMBRERAS
El dúo TONY GROX & LUCYCALYS se ha alzado este sábado con la victoria en el Benidorm Fest 2026, el primero desvinculado de Eurovisión, gracias a su arrollador T AMARÉ, una propuesta que ha sumado 166 puntos y que ya se perfila como una de las canciones más reproducidas del certamen. En una edición que marca un punto de inflexión para el festival de La 1, el triunfo de la pareja confirma que la identidad propia puede ser más poderosa que cualquier pasaporte europeo.
Su canción, una fusión magnética entre raíces flamencas y vanguardia electrónica, ha encontrado en el escenario su mejor aliado. La minimalista puesta en escena —con la mesa del DJ integrada en la fuente de un patio andaluz— se convirtió en uno de los grandes aciertos de Sergio Jaén, nuevo director artístico del certamen, consolidando una estética sobria, elegante y profundamente simbólica. El resultado: un estribillo que muchos ya imaginan sonando como sintonía oficiosa de la Vuelta Ciclista a España en las tardes de septiembre.
El premio no ha sido menor: 100.000 euros para los intérpretes, 50.000 euros para los autores y la codiciada Sirenita de Oro. Además, Univisión les ha ofrecido viajar a Estados Unidos para grabar un sencillo junto a uno de los productores más influyentes de la música latina, lo que abre una puerta internacional que podría redefinir su carrera en los próximos meses.
El reparto de puntos evidenció la diversidad de sensibilidades en juego. El jurado profesional, con un peso del 50%, apostó mayoritariamente por Asha y su elegante Turista, que sumó 94 puntos y conquistó por su evocadora puesta en escena inspirada en el histórico tren Limón Exprés. La artista marroquí, que no partía como favorita, encontró también el respaldo de Spotify, que la ha invitado a grabar en su estudio insignia de Estocolmo. La segunda propuesta más votada por el jurado fue precisamente T AMARÉ, con 82 puntos.
El voto demoscópico, equivalente al 25%, se inclinó por el pop cercano a Bruno Mars de Izan Llunas, mientras que el televoto —el otro 25%— terminó por encumbrar definitivamente a TONY GROX & LUCYCALYS, imponiéndose a la potente y cambiante copla eléctrica de Rosalinda Galán, cuya Mataora fue una de las favoritas hasta el último minuto. La andaluza firmó una actuación de gran complejidad estética y conceptual, donde cada treinta segundos parecía nacer una canción distinta, en un juego de luces y sombras tan arriesgado como brillante.
Más allá de la competición musical, este Benidorm Fest 2026 ha destacado por consolidarse como un espacio televisivo libre, irónico y sin censuras, donde la reapropiación de tópicos y símbolos se convirtió en una forma de resistencia cultural. Los presentadores —Jesús Vázquez, Javier Ambrossi e Inés Hernand— abrazaron el humor y la autoparodia sin miedo, generando un clima de complicidad pocas veces visto en un prime time de la televisión pública. El festival, así, no solo celebró canciones, sino también identidades, generaciones y miradas diversas sobre la cultura popular.
En esta nueva etapa sin Eurovisión como horizonte obligatorio, el Benidorm Fest parece haber encontrado algo quizá más valioso: una voz propia, capaz de convertir cada actuación en un manifiesto estético y cada estribillo en una declaración de intenciones. Y en el centro de ese nuevo relato ya resuena con fuerza un nombre: TONY GROX & LUCYCALYS.




