LILIANA MONTES
La nostalgia que había vuelto a unir a SONIA Y SELENA se ha quebrado de forma abrupta y profundamente amarga. Apenas un año después de su celebrado regreso, el dúo que inmortalizó “Yo quiero bailar”, himno que todavía vibra en discotecas, verbenas y playlists tras 24 años dando vida al pop latino, ha confirmado su separación definitiva a través de dos comunicados enfrentados, lanzados con escasas horas de diferencia, como un eco que se desdobla y se contradice.
El primer texto, emitido por la agencia de representación Equipo Locamente Talent y difundido por Selena Leo, atribuía la decisión a una “ruptura unilateral” por parte de Sonia Madoc, a la que señalaba de divergencias internas que habrían hecho imposible continuar. Allí, el equipo pedía “disculpas a todos los compromisos y eventos” que quedaban en suspenso y lamentaba que fuera “un día triste para el pop nacional”, clausurando el mensaje con un agradecimiento casi poético: “Gracias por haber bailado juntos toda la noche”.
Pero la calma duró muy poco. Horas después, Sonia Madoc respondió con un comunicado propio, cargado de un tono grave y dolido, en el que aseguraba que su renuncia se debía a una “situación insostenible” provocada por incumplimientos y circunstancias ajenas a su voluntad. Con una prosa casi quebrada, afirmaba: “Lamento profundamente no haber podido continuar con una iniciativa tan querida y que tantas alegrías nos ha brindado”. Y remataba con un aviso contundente: emprenderá acciones legales para defender su imagen y frenar cualquier intento de “menoscabar” su honor.
La contestación de Madoc no solo negaba responsabilidad alguna, sino que calificaba de “indebidas” y carentes de veracidad las afirmaciones del primer comunicado, denunciando un daño directo a su integridad profesional y personal. Así, dos voces que antaño cantaban al unísono se convirtieron, una vez más, en dos relatos opuestos.
Mientras tanto, la web oficial del dúo continúa habitando en una especie de mundo paralelo donde la ruptura no existe: sigue celebrando el reencuentro, mostrando fotos luminosas, sonrisas amplias y recordando que “tras 24 años nuestros caminos se han unido de nuevo y tenemos muchísimas ganas de reencontrarnos con vosotr@s”. También se exhiben, con orgullo, los logros de una historia que marcó a toda una generación: el millón y medio de copias vendidas de su álbum debut, hits como “Deja que mueva, mueva, mueva”, “Tequila”, “Que viva la noche”, o su participación en festivales, galas y en la canción oficial de Gran Hermano, que consolidó su estatus de iconos del pop español.
La historia de SONIA Y SELENA siempre fue una mezcla de luz y desencuentros. Tras su exitoso paso inicial entre 2001 y 2002, la enemistad entre ambas las separó durante más de una década. Hubo reencuentros fugaces, como en 2011, y otros más sonados, como el del programa La Revuelta, donde prometieron “muchísimas sorpresas”. Sin embargo, la gran reconexión llegó en 2024, cuando se presentaron juntas al Benidorm Fest para optar a Eurovisión. Aunque no alcanzaron la final, el público las situó entre sus actuaciones favoritas, avivando el sueño de un renacer artístico.
Ese renacer, sin embargo, se ha desvanecido con la misma rapidez con la que regresó. Hoy, lo que queda es una doble ráfaga de comunicados cruzados, un silencio incómodo y la sensación de que un capítulo luminoso de la música española vuelve a cerrarse, quizá para siempre, dejando tras de sí la estela eléctrica de una época en la que todo parecía posible al grito de “Yo quiero bailar toda la noche”.




