La belleza del alma a través del obturador: Retratoterapia

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No hay mejor terapia que verse a uno mismo. Esa es la máxima de Mercedes Gallegos, una fotógrafa granadina que, desde 2020, puso en marcha su proyecto: Retratoterapia.

Aunque llevaba desde 2015 dedicada a la fotografía profesional, fue con esta metodología única, cargada de ejercicios motivacionales, meditación y relajación cuando se dio cuenta de que la belleza del alma era capaz de verse reflejada en los retratos que conseguía.

“Todo comenzó en Sevilla, donde tengo mi estudio. Cuando miro a través del visor de mi cámara me conecto con la belleza del alma de quien está frente a mí, observando muchos matices que pasan desapercibidos frente al espejo, busco una imagen que identifique a la persona y que muestre realmente quién es, encuentro su belleza en su alma. Y es poderoso para ella y para mí, sentir que la fuerza que hay en esa imagen nada tiene que ver con el aspecto. Eso es lo que he ido consiguiendo en las sesiones de retratoterapia, que la persona al otro lado conecte consigo misma, que recupere su poder mientras hago las fotografías” explica Gallegos.

Tradicionalmente se ha buscado respuesta a qué es lo que atrae a los demás cuando miran a otra persona, esa belleza que sirve de imán y que va más allá del solo físico. Y esa es laverdad, la belleza del alma, la que se consigue tras una sesión de retratoterapia, donde la mujer sale empoderada.

Tras el éxito de las sesiones en el estudio, Mercedes ha visitado numerosas ciudades españolas poniendo delante de su objetivo a mujeres que viven en Córdoba, Málaga, Granada, Murcia, Alicante, Valencia, Barcelona, Girona, Zaragoza, Bilbao, Santander o Valladolid, y ya ha fotografiado más de 300 mujeres que se han empoderado a través de este proyecto tan novedoso. De hecho, será entre los días 6 y 12 de mayo cuando llevará su cámara y proyecto a Madrid, Barcelona, Valencia y Murcia, ofreciendo la oportunidad de conocer más el proyecto a través de su web y de ponerse delante de su objetivo para disfrutar de una sesión y una imagen de redescubrimiento.

Pero, ¿cómo se podría definir una sesión de Retratoterapia?

Una experiencia de autoconocimiento, autoafirmación, de empoderamiento y relajación a través de la fotografía de retrato en blanco y negro.

​“Es mirarte con amor para conectar y ver tu propia alma” define Gallegos. En definitiva,
volver a verse a uno mismo gracias a esa forma de conexión que permite un entorno seguro, relajado y donde el protagonista es, de nuevo, quien se pone delante de la cámara
fotográfica.