Netflix le pone historia a las voces infantiles de PARCHÍS

Los integrantes de Parchís en una foto reciente aparecida en su Facebook

FERNANDO J. LUMBRERAS.

Mañana la cadena televisiva Netflix estrena un reportaje sobre Parchís que no nos va a dejar indiferentes. Desde fuera, el mundo de la música puede parecer luces, brillos y fama, pero cuando nos asomamos a los abismos y a sus cloacas nos encontramos con historias como las de estos chicos, que no tienen desperdicio.

Parchís nació como una iniciativa de la discográfica Belter que llevaba a artistas como Lola Flores o Carmen Sevilla. En un principio se haría un casting para elegir a niños que «se movieran » bien, el tema de cómo cantaran era secundario. Sin embargo, de aquel casting solo salió Gema, la ficha verde. El resto aparecieron un buen día en el estudio a grabar. Algunos fueron «reclutados» en el colegio, otros ya tenían experiencia en anuncios de televisión… aquellos ejecutivos estaban preparando un auténtico éxito de marketing más que un grupo musical.

El primer disco de Parchís fue una recopilación de éxitos infantiles para la Navidad del 79. Se había concebido como un único proyecto para unas navidades pero la cosa se desmadró y se convirtió en un auténtico fenómeno musical.

En la canción de Comando G, la discográfica se marca un Milli Vanilli con los dos pequeños de la banda, sus voces son las de dos actores de doblaje, ellos solo pusieron sus caras. El fenómeno Parchís comienza a poner en marcha una maquinaria que ya se daba en las radios y en las televisiones de este país: el pagar por salir en televisión y por sonar en la radio. Así aparecen en el programa de TVE Aplauso, en 40 Principales (hoy sería impensable) y en toda clase de espacios de música.

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El ritmo de trabajo de los chicos de Parchís era absolutamente demoledor, jornadas de 16-18 horas diarias dan idea del frenético ritmo que llevaban. Presentaciones a los medios por la mañana, actuaciones por la noche, viajes hacinados en un coche junto a su manager… el documental da buena cuenta de todo lo que vivieron sobre todo más allá de nuestras fronteras, donde también fueron unos auténticos ídolos. Parchís llegó a tocar en el Madison Square Garden de Nueva York y en Perú vendieron más discos que Los Beatles. En México, hasta los ejecutivos de Televisa armaron un grupo patrio para competir con esta idea española: Timbiriche, de donde salieron artistas como Thalia o Paulina Rubio.

El director de cine Joaquín Oristrell, es el tío de Yolanda, la ficha amarilla. En su participación en el documental menciona la palabra «asilvestrados» para referirse a cómo estaban los niños entonces: llegaron a robar en tiendas, protagonizaron incidentes de vandalismo en hoteles… nadie les decía nada. Su presencia no pasaba inadvertida y a veces no dependía de ellos. Se cuenta que en varios hoteles, tenían que sacar a madres de algunos fans que se escondían en las habitaciones, que en fiestas que se organizaban había drogas y que había que andarse con cien ojos con las chicas para protegerlas de determinados empresarios.

Ya en los ochenta, dos de los integrantes de Parchís fueron sustituidos por Michel y Chus, los hermanos que más tarde conformarían el grupo Platón y que, no sé sabe bien por qué, han sido omitidos en el reportaje. (este servidor, después de haber hablado con ellos, sabe bien por qué).

Curioso que los propios integrantes de Parchís no sepan qué fue de las cantidades millonarias de dinero que generaron y cuyas migajas apenas les llegaron casi en forma de irrisorias propinas. No había una legislación coherente que regulase el trabajo y la remuneración de los niños en el mundo del espectáculo. El éxito seguía con ellos y habría ido a más, sobre todo en los últimos compases de la vida del grupo. Disney quiso hacer algo con ellos pero Tino, uno de sus integrantes, la ficha roja, tenía la cabeza en otra cosa y editó sus discos a espaldas de Belter. La cosa se frustró y de hecho sus integrantes dejaron de hablarse hasta que, en 1998, un accidente de tráfico dejó sin un brazo a la ficha de color rojo y este incidente, volvió a unir a la banda, a hacerlos amigos, no a hacerles cantar.

Tampoco menciona el reportaje la presencia de Juan Pardo en la vida de Parchís. El músico gallego, ex integrante por ejemplo de Pekenikes, fue productor de estos chicos, que hicieron que el pop infantil cambiase para siempre en el mundo de habla hispana.