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    ANUEL AA deja en Madrid el mensaje de que el reguetón llegó a España para quedarse

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    FERNANDO J. LUMBRERAS.

    Que el reguetón vino para quedarse lo hemos podido comprobar en más de una ocasión, que lo ha hecho a prueba de llenazos en escenarios tan masivos como el Wizink Center también pero, a estas alturas, la cosa no es hablar de géneros o de llenazos, sino de los protagonistas del género capaces de igualar el registro conseguido por otros compañeros.

    Primero fue Daddy Yankee, luego vino Ozuna y cerró parcialmente la terna Anuel AA, también con su acostumbrada pirotecnia, con el fuego acompasando a los ritmos más contundentes y canciones marcadas por la intensa trayectoria del controvertido artista.

    Cuando, en la gigantesca pantalla que tenía detrás, empezó a proyectarse la ficha policial que le llevó a prisión, uno ya sabía que iban a aparecer alusiones a esa parte de su vida, bien hechas canción, bien con breves comentarios que salpicaron toda la noche y es que el controvertido reguetonero no esconde lo vivido, al contrario, lo afronta con naturalidad. Si la música forma parte de su vida, su paso por la carcel también. Es más, de hecho, esa etapa de su vida es fundamental para entender al artista de hoy, pues allí comenzó a forjarse el Anuel que vimos, rítmico, fabricando una explosión de ritmos y sonidos absolutamente explosiva.

    Apareció puntual, tras una cuenta atrás de 15 minutos en que las luces fueron apagándose de a poco mientras, como estrellas, las linternas de los móviles se encendían para captar el momento, la entrada, el arranque. Por no faltar, no faltaron espontáneos ni el improvisado regalo de un abrigo de plumas carísimo con el que saltó a escena.

    Y, nos puede o no gustar el género, pero es innegable decir que Anuel brilló como el conjunto de las joyas que llevaba, anillos, colgantes de todos los tamaños. Eso es lo que sucede cuando el más duro de los géneros, se pone serio.