El Concierto de la Hispanidad casi llena el Wizink Center

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    Puntual como un reloj comenzaba el Concierto de la Hispanidad, y esa rigidez de los horarios se rompía cuando comenzó la invitación de Ana Mena a bailar. Coronada como una de las artistas españolas más prometedoras en un año tan difícil para la música como fue el 2020, en en 2021 se encontró con el público madrileño con más ganas que nunca,  encadenando éxitos y poniendo a vibrar al respetable con la restricción de unas sillas que fueron meramente testimoniales.
    No faltó ninguno de sus grandes éxitos,  los que estaban en ‘Index’, su primer disco, y las canciones que vinieron después.

    Cuando aún estábamos recuperándonos del subidón de ese pop urbano alborotador, bailable y enamoradizo,  apareció Omar Montes para despertar la locura del respetable. Todos coreamos,  bailamos y nos dejamos llevar por sonidos que iban desde la cumbia a la rumba pasando por el reguetón más ortodoxo. En lo personal, tenía ganas de ver qué tanto de verdad tenían las habladurías del autotune.  Haberlo lo hubo, pero no porque Omar sea mal cantante, sino porque sus producciones de estudio nacen con ese toque, con esa electrónica exacerbada. Junto al madrileño desfilaron algunos de sus amigos, llevando el delirio de un Wizink casi a reventar a corear desaforado cada estribillo.

    Y sobre las 10 y 25 de la noche aparecía el plato fuerte de la noche, Yotuel Romero. El ex integrante de Orishas jugaba en otra liga y eso se notaba desde los incontables balcones de la cubanía desde los que se asomó. La fusión de los ritmos callejeros de la isla con los sonidos tradicionales arrancaron en el momento justo y, por supuesto, no faltó la reivindicación a la que también me sumo de pedir libertad y democracia.

    Yotuel trajo un espectáculo colorista, versátil,  con más músicos que los dos artistas anteriores, con una sonoridad increíble y un swing que casi narcotizaba la noche para no permitirle dormir.

    Bonita forma de construir hispanidad en esta ciudad donde se cruzan tantos caminos, con Hispanoamérica presente en los ritmos actuales y dejando buenos momentos. Tal vez hacía falta este desquite después de año y medio de debacle emocional, de silencio en los escenarios y de cultura reivindicada.

    Al final, nos acabaron sobrando las sillas como nos sobraba el silencio en este extrañar desaforado de encuentros con la música.

    Lugar: Wizink Center
    Entrada: 96% de aforo lleno
    Calidad del montaje: 8/10
    Puesta en escena: 7,5/10

    LO MEJOR: El directo de Youtuel
    LO MENOS BUENO: El autotune que se asomó en algunos momentos.