El mimo asturiano Carlos Martínez cumple 40 años sobre el escenario

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De negro, guantes blancos, rostro maquillado, sin palabras, solo con su lenguaje corporal, Carlos Martínez cuenta historias en silencio.

Más de 80 actuaciones anuales vistas por más de un millón de espectadores avalan sus cuatro décadas de trabajo. “De niño tenía un sueño, hablar todos los idiomas del mundo. Siendo mimo es algo que he conseguido” comenta.

Desde hace 40 años, este mimo se centra en lo esencial, haciendo que sus narraciones coreografiadas cobren vida en el escenario. Reconoce que, al comenzar su andadura, este tipo de espectáculos estaban destinados a representarse en las calles españolas.

Sin embargo, siempre pensó que el teatro era su lugar y llegó el momento de dar el salto cuando en 1985 le invitaron a actuar en Alemania…y de ahí, arrancó su recorrido por más de 40 países en estas décadas.

Y, ¿qué mejor forma que celebrar estos cuarenta años sobre el escenario con su programa ‘Vitamimo’?. Estrenada en marzo en el Teatro Seesichttheater de Wädenswil, Suiza, ha seguido en ruta por otras ciudades suizas, Alemania y Suecia. Esta próxima semana recalará en Pristina (Kosovo) y espera, en 2023, seguir llevando este y otros nueve espectáculos a muchas otras ciudades.

A través de un arte comprensible para todas las audiencias, este poeta del silencio lleva cuarenta años abordando los grandes temas de la existencia: amor, odio, valor, desesperación, fracaso, esperanza, honestidad, vida, muerte. Aboga por el respeto, defiende los derechos humanos y, dentro de los mismos, la protección del medio ambiente, demuestra lo mucho que se puede decir sin palabras … en un mundo cada vez más ruidoso.

Pero, ¿quién es este asturiano conocido a nivel internacional sin siquiera hablar?

Nacido en Pravia, Asturias, en 1955, Carlos Martínez ha hecho de su profesión un escaparate de sí mismo.

Su atención tanto al detalle ínfimo como al gran ademán hablan el idioma universal: una sonrisa, una ligera elevación de cejas, un dar rienda suelta a la travesura, o una expresión de dolor que arrastra todo el cuerpo que es comprensible allá donde suba al escenario.

Cuatro décadas sobre el escenario

En todo este tiempo, el actor y su equipo han desarrollado diez espectáculos en solitario, representados en teatros de Europa, África, Asia y América.

Sin ceder al desaliento ante las voces que daban por finiquitado el mimo clásico, el actor se ha dedicado a investigar sus propias formas de expresión, ahondando e impulsando, hasta más allá de sus límites, las técnicas de este arte. Aunque también, parte de su inspiración procede del trabajo colaborativo con artistas de otros géneros.

Su formación en escuelas de mimo y arte dramático, sumada a una convicción profunda de que el aprendizaje del artista es continuo, de que el entrenamiento y el trabajo corporal deben ser intensivos y de que la técnica debe estar en constante ajuste, son una muestra del desarrollo continuo de las capacidades del actor.

Su tesis sobre el Lenguaje Corporal en el Teatro, supone la culminación de una carrera que le sitúa como referente mundial en el ámbito del lenguaje corporal y la comunicación no verbal, siendo asimismo profesor de estas disciplinas