LILIANA MONTES
CARAMELORARO regresa con la fiereza de quien se sabe en el mejor momento de su trayectoria y lo hace con “Alas de cera”, un nuevo single que verá la luz este viernes en Madrid y que llega como un desgarro emocional, un espejo donde brillan —y duelen— las prisas, los miedos y ese vértigo silencioso de sentir que la vida corre más rápido que los afectos que tratamos de proteger. La banda salmantina vuelve a tensar las cuerdas del rock para contarnos, con una sinceridad abrasadora, la historia de una relación que se sostiene apenas por la memoria de lo que fue, un vínculo que se tambalea entre la resistencia y la rendición.
En “Alas de cera”, CARAMELORARO escribe desde el precipicio: el temor a haber descuidado a quien más queremos, la sensación de moverse en un mundo frenético que no concede pausa y que empuja, una y otra vez, lejos de las personas que de verdad importan. La canción late con la urgencia de aquellos que alguna vez se sintieron arrastrados por un ritmo imposible, obligados a correr sin mirar atrás, temiendo que ese descuido les cobre un precio demasiado alto.
La banda, nacida en las calles de Salamanca, avanza hacia un 2026 decisivo con la llegada de su próximo LP: una descarga de rock crudo, directo, vibrante, que promete consolidarlos como una de las propuestas más incendiarias del panorama. Entre riffs demoledores y un pulso emocional que no se resigna al silencio, este nuevo trabajo se presenta como un viaje a través de la pasión, la rabia, la duda y la intensidad que han marcado su identidad sonora desde el origen. Influencias del rock clásico se entrelazan con una mirada contemporánea que empuja la puerta del futuro sin pedir permiso.
“Alas de cera”, grabado en Neo Music Box (Aranda de Duero) y producido por José Caballero, sirve como adelanto de esta nueva etapa: una antesala eléctrica que avisa de que lo que viene no es simplemente un disco, sino un capítulo decisivo en la historia del rock salmantino. Quien crea haberlo escuchado todo, que se prepare: CARAMELORARO vuelve con un rugido que no piensa pasar desapercibido.




